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Bebés y niños
Aprender a leer: primeras lecturas infantiles
A partir de los tres años los niños se interesan por los cuentos y pueden aprender a leer con estímulos apropiados. Pero lo importante es que ayudes a tu hijo a descubrir el placer de la lectura por sí mismo.
Escrito por Álvaro Saiz, Psicopedagogo y maestro de educación infantil

Cómo fomentar la lectura en los niños

Desde el momento en que todavía no es capaz de distinguir las letras hasta que aprende a leer se suceden una serie de progresos a los que debes estar atento para evitar que tu hijo se estanque en un momento del proceso.

El hecho de ser capaces de descifrar el código escrito, algo que les hace sentirse mayores, les proporciona una motivación especial que debemos aprovechar para fomentar el hábito de la lectura en los niños y enseñarles a disfrutar con la experiencia.

Tanto en el aula como en casa es necesario crear un clima cálido en torno a la lectura. Por ello, es importante acondicionar un espacio agradable para realizar esta actividad, una zona tranquila donde el pequeño no reciba estímulos ajenos a la lectura (como, por ejemplo, la televisión). Además, es adecuado que siempre haya un tiempo estipulado para leer, y no permitir que se convierta en una actividad improvisada, porque con esta actitud se puede transmitir el mensaje de que no es lo suficientemente importante.

Después de leer un cuento se pueden realizar muchas actividades relacionadas con él. Por ejemplo, puedes comentar la historia con tus hijos, preguntarles su opinión sobre el argumento o la forma de comportarse de los diversos personajes, averiguar qué es lo que les ha gustado más, o incluso pedirles que aporten ideas para un final alternativo del cuento. Esto te ayudará a conocer mejor a tus retoños, y también descubrirás qué tipo de libros prefieren para así poder adquirirlos de acuerdo a sus intereses.

Una actividad relacionada con la lectura que suele resultar muy atractiva en el aula (y también se puede realizar en casa) son las dramatizaciones, para las que puedes utilizar un teatro de marionetas, o incluso interpretar junto a los niños los diversos personajes. Se trata de una forma sencilla de involucrar más a los pequeños en la historia que acaban de leer y ofrecerles un incentivo para que sigan leyendo.

Algunas historias son más propicias que otras para esta actividad, porque estimulan la imaginación de los menores y les hacen ponerse en el lugar de los protagonistas; por ejemplo, un relato sobre un caballero medieval hará que deseen actuar como tal, igual que si se trata de un futbolista, un detective, e incluso un superhéroe, aunque aquí ya entremos en el terreno de la fantasía total…

Es importante, pues, que dediques tiempo a jugar con él aprovechando el tema de la historia para que sienta que lo que lee tiene una repercusión positiva en su entorno, y así facilitar que sienta el placer de la lectura.

Por último, no debemos olvidar nunca la importancia que tenemos como modelo y fuente de estímulos para nuestros hijos, porque ellos imitarán nuestra forma de actuar y nuestro comportamiento. Si mostramos desinterés y desapego por la lectura, el mensaje que transmitimos es que no es importante y, por tanto, los niños no se esforzarán por aprender a leer y mejorar.

Actualizado: 25 de Abril de 2017

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Escrito por:

Álvaro Saiz

Psicopedagogo y maestro de educación infantil
Álvaro Saiz

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Salud en cifras

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se ha multiplicado en 40 años el número de niños y adolescentes obesos en el mundo
'Fuente: 'Imperial College London y la Organización Mundial de la Salud (OMS)''

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