Duchas vaginales, riesgos para la salud íntima
La duchas vaginales pueden limpiar en exceso la vagina e introducir en ella gérmenes presentes en el aparato genital externo. Descubre por qué los ginecólogos desaconsejan esta práctica y en qué casos sí se puede hacer.

Cuándo se recomiendan las duchas vaginales

Actualizado: 29 de julio de 2020

Como medida excepcional, y siempre llevada a cabo por personal sanitario, hay algunos supuestos en los que sí están recomendadas las duchas vaginales. Después de una cirugía, un proceso inflamatorio o una infección la vagina puede estar inflamada, y uno de los tratamientos por los que se puede optar es por una ducha vaginal con sustancias antiinflamatorias, nos explica el Dr. Pluvio Coronado, ginecólogo del Hospital Clínico San Carlos.

“Esta práctica se lleva a cabo con unos dispositivos especiales que tienen unas cánulas que miran hacia abajo y no hacia arriba, como si fuese una ducha con un techo, para que todo el agua vaya hacia abajo inmediatamente”, explica el experto. Hacerlo con cualquier herramienta puede causar daños, como arañazos internos o desgarros, e infecciones, si no estuviese esterilizado correctamente.

Cómo limpiar bien la zona vaginal

La parte íntima de la mujer debe cuidarse a diario pero no de cualquier manera, sino que se deben tener en cuenta algunas cuestiones para reducir el riesgo de dañar la flora vaginal y de presentar infecciones. “La vagina se lava sola”, nos aclara el Dr. Coronado, y así es, la parte interna tiene su propio autolavado mediante el flujo vaginal, por ejemplo, que es su manera de expulsar cualquier resto de semen o de menstruación.

Recomendaciones de las duchas vaginales

Por lo tanto, solo habría que ceñirse al lavado de la zona de la vulva, la parte exterior. Con agua podría ser suficiente, sin embargo, también se pueden utilizar jabones que tengan un pH adecuado (entre 3,8 y 5,5) para no dañar los microorganismos beneficiosos, ni alterar el pH de la mucosa genital.

Creado: 22 de julio de 2020

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