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Síndrome de shock tóxico, el riesgo oculto de los tampones

El síndrome de shock tóxico, causado por toxinas de la bacteria Staphylococcus aureus, se ha asociado al mal uso de tampones, pero también puede afectar a hombres y niños. Descubre cómo evitar sus consecuencias.
Mujer mostrando un tampón

Llevar mucho tiempo puesto el tampón o utilizar una absoción incorrecta aumenta el riesgo de SST.

El síndrome de shock tóxico (SST) es una enfermedad muy poco común, pero que puede resultar letal. Su aparición se ha asociado al uso de tampones durante más horas de las recomendadas o una mala elección de su grado de absorción. El caso más conocido de esta infección ha sido el de Lauren Wassen, una joven modelo a la que tuvieron que amputar las dos piernas como consecuencia del SST.

Esta enfermedad fue descrita por primera vez por el Dr. James Todd en 1978, y poco después comenzaron a hacerse los primeros estudios sobre esta rara patología. El síndrome de shock tóxico está causado por algunas cepas de la bacteria del tipo Staphylococcus aureus, la cuales producen la toxina TSS-1 (TSST-1) o exotoxinas –toxinas que liberan las bacterias– relacionadas, atacando al sistema inmune de la persona, que si no es lo suficientemente fuerte será vencido e infectado, pudiendo causar fiebre alta, shock y fallo multiorgánico.

El síndrome de shock tóxico tiene una incidencia de 0,8 por cada 100.000 personas, pero los casos que se dan pueden llegar a ser letales

Según nos ha explicado la Dra. María José Rodríguez, ginecóloga del Hospital Universitario Infanta Sofía de Madrid, esta bacteria está presente en el cuerpo de manera natural, en concreto se puede encontrar en la nariz, piel, ingles, axilas y en la vagina, y es inofensiva para la mayoría de las personas que poseen anticuerpos para protegerse salvo, claro está, para aquellas con el sistema inmune debilitado. Por este motivo también es posible que se den casos en hombres y en niños de cualquier edad. Y es que, aunque popularmente suele asociarse como decíamos al uso de ciertos tampones, menos de la mitad de los casos actuales se relacionan con dicho motivo. Así, el síndrome de shock tóxico también puede producirse por infecciones en la piel, cortes, quemaduras, al tener varicela o tras una cirugía.

Síntomas y consecuencias del síndrome de shock tóxico

Los síntomas que se dan cuando la bacteria Staphylococcus aureus gana la batalla al sistema inmune se pueden confundir con un simple resfriado, por lo que es importante conocerlos todos y, en caso de haber pasado por algunas de las situaciones de riesgo, acudir al médico cuanto antes. Estos son los principales signos del SST:

  • Fiebre elevada, entre 39º y 40,5º.
  • Dolor de garganta, enrojecimiento de la zona, así como de los ojos y la boca.
  • Dolor muscular.
  • Vómitos.
  • Mareos, confusión y sensación de desmayo.
  • Diarreas.
  • Baja tensión arterial.
  • Convulsiones.
  • Descamación en la piel, especialmente en las palmas de las manos y las plantas de los pies.

Si no se trata a tiempo esta infección (en menos de 48 horas), aparecen complicaciones que incluso pueden derivar en la muerte del afectado. Entre ellas se encuentran los daños en órganos vitales como el hígado, los riñones o el corazón, ya que puede provocar insuficiencia hepática, insuficiencia renal, o incluso un infarto de miocardio. En el caso de Lauren Wasser, la infección comenzó provocándole una fiebre elevada, posteriormente sufrió un infarto, sus órganos empezaron a fallar y cayó en coma, la infección continuó hasta la aparición de úlceras en sus pies, que acabaron con una gangrena por la que tuvieron que amputarle –en dos periodos distintos– sus extremidades inferiores por debajo de la rodilla para poder salvarle la vida.

Tratamiento del síndrome de shock tóxico

No obstante, y aunque existen casos mortales, cuando se presentan los anteriores síntomas y se acude a tiempo al médico la mayoría de los casos acaban con una recuperación completa. La Dra. Rodríguez ha subrayado que es importante saber que la incidencia de este cuadro es muy extraña, entorno a 0,8 por cada 100.000, sin embargo, los casos son muy conocidos y hacen saltar las alarmas.

El diagnóstico se realiza con unos cultivos que determinan la presencia de las exotoxinas en el organismo. El tratamiento para el síndrome de shock tóxico está basado en antibióticos, rehidratación y más fármacos que luchan contra la infección a la vez que refuerzan el sistema inmune. Es habitual que el paciente tenga que pasar por cuidados intensivos, recibir oxigenoterapia y quizá diálisis o transfusión sanguínea.

Cómo evitar el síndrome de shock tóxico

Para evitar esta infección basta con seguir unas pautas muy sencillas. En primer lugar, si te has hecho una quemadura límpiala bien y cúrala con la frecuencia requerida para que no se infecte. Si te has sometido a una intervención quirúrgica asegúrate de que los puntos de sutura estén limpios. También el uso de esponjas, diafragmas anticonceptivos o copas menstruales pueden provocar esta infección, advierte la Dra. Rodríguez, por lo que se debe leer bien las indicaciones del fabricante y extremar la precaución al usarlos.

Mujer lavándose las manos
Antes y después de ponerte un tampón hay que lavarse cuidadosamente las manos

Por último, la causa por la que más se conoce al síndrome de shock tóxico es por el empleo de tampones, especialmente los superabsorbentes, que pueden actuar como un caldo de cultivo para estas bacterias. Seguro que si te has parado a leer el librito de instrucciones que viene en el interior de la caja te sonarán algunos de estos consejos para un uso correcto de los tampones:

  • Antes y después de ponerte un tampón lava cuidadosamente tus manos.
  • Utiliza un grado de absorción acorde a tu flujo menstrual, recuerda que hay varios tipos y que no todos los días del periodo son iguales, utiliza cada uno de ellos en función de tus necesidades.
  • Cambia tu tampón de manera regular cada 4-8 horas.
  • No sobrepases las ocho horas con el mismo tampón, es uno de los factores de riesgo más importantes pues en el tejido pueden acumularse las bacterias.
  • Evita dormir con este método de retención, pues si duermes más de ocho horas sobrepasarás el tiempo recomendado.
  • Asegúrate de retirar el tampón anterior antes de colocarte uno nuevo, y también el último del periodo.

Actualizado: 3 de Abril de 2018

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