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Cosmética ecológica
Los productos cosméticos naturales están desbancando a las marcas de belleza tradicionales. Te contamos cómo son, qué pueden hacer por ti, y cómo distinguirlos de los que quieren parecer ecológicos sin serlo.
Escrito por Carmen Salmerón, Periodista especializada en Salud

Cómo distinguir un cosmético ecológico

Actualizado: 26 de abril de 2017

Con el auge de la cosmética ecológica muchas marcas y productos han querido sumarse al movimiento de lo natural y lo verde, añadiendo estos términos en las etiquetas de sus productos. Es fácil confundirse a la hora de seleccionar uno, porque no existe un certificado internacional común. También hay productos, tanto de empresas locales como multinacionales, con vocación ecológica y que practican el comercio justo, que teniendo un nivel alto de composición natural no pueden costearse la inversión que supone obtener estos sellos. Cuando te acerques a buscar alguno sigue estas pistas y no te equivocarás

  • Las formulaciones no suelen ser tan largas como las de la cosmética convencional y, cuanto más simple es, también hay mayor probabilidad de que sea natural.
  • La lista de ingredientes de estos productos suelen ser de procedencia vegetal, y al ser plantas los nombres estarán en latín. Así, aparecerá en primer lugar el nombre latino seguido por los términos aqua, water, oil, destilated o extract.
  • El orden de la lista de ingredientes va del que tiene mayor proporción hacia el que menos contiene. Si buscas una esencia en concreto, fíjate en que aparezca la primera.
  • Los colores de los productos de la cosmética ecológica suelen ser suaves, ya que se obtienen de minerales y plantas alejándose de tonos artificiales.
  • Nunca incluyen ingredientes sintéticos, como los conservantes (parabenos) o aluminios, cuya seguridad sobre la salud sigue siendo tema de controversia, así como tampoco transgénicos ni irradiados.
  • Los productos de cosmética ecológica siguen una estricta política de respeto a los animales, por lo que tampoco contienen ingredientes de origen animal, salvo la cera de abeja, ni son testados con animales.

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