Placenta envejecida: riesgos para el bebé y cómo evitarla

El envejecimiento prematuro de la placenta o insuficiencia placentaria es un trastorno del embarazo infrecuente, pero puede poner en riesgo al bebé. Explicamos sus causas, cómo detectarla y cómo se puede prevenir.
Placenta envejecida: riesgos para el bebé

Actualizado: 24 de septiembre de 2022

Qué es la placenta vieja o envejecimiento prematuro de la placenta

La placenta es un órgano fundamental para proteger y alimentar al futuro bebé, pero es efímero: se crea cuando la mujer se queda embarazada y se expulsa en el momento del parto. Durante los nueve meses de gestación va pasando por diferentes fases de crecimiento, adaptándose a las necesidades del embrión y, por tanto, es normal y natural que vaya envejeciendo. El problema surge cuando este envejecimiento es prematuro (alrededor de la semana 35) y la placenta deja de funcionar correctamente antes de la etapa final del embarazo (se comienzan a formar unos depósitos de calcio en los vasos sanguíneos que obstaculizan la circulación materno-fetal), con el perjuicio que puede suponer para el crecimiento del feto. Es lo que se conoce como placenta vieja, envejecida o hipermadura.

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Concretamente los especialistas del centro Dexeus Mujer de Barcelona explican: “la insuficiencia placentaria es un proceso en el que se produce un deterioro progresivo del funcionamiento de la placenta, de forma que disminuye la transferencia de oxígeno y nutrientes al feto a través de ella, lo que puede provocar hipoxia y cambios metabólicos que generen acidosis. Este proceso también puede dar lugar a una restricción del crecimiento fetal intrauterino”. Evidentemente eso lo que conlleva es: “que el feto no pueda crecer lo suficiente y sea muy pequeño. Además de limitar su crecimiento, puede afectar a su sistema cardiovascular. En estos casos, la afectación es más severa porque los órganos no se vascularizan correctamente. Todo ello hace que el embarazo sea de alto riesgo”, añaden los expertos.

Envejecimiento prematuro de la placenta

Ante esta situación, el ginecólogo puede sugerir finalizar la gestación (siempre que sea una opción viable) si considera que el futuro bebé realmente puede estar en riesgo. Además, “en los casos en los que la insuficiencia placentaria es moderada-grave muchas veces el feto no tolera bien las contracciones y el parto se tiene que acabar mediante una cesárea urgente. Esto ocurre porque la placenta envejecida no puede aportar suficientes nutrientes al feto durante las contracciones y este sufre, generándose una disminución severa de su frecuencia cardiaca y pudiéndose producir su muerte”, aclaran desde la clínica Dexeus Mujer.

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Qué puede causar insuficiencia placentaria y cómo se detecta

Tal y como admiten desde la clínica Dexeus Mujer de Barcelona: “hasta la fecha, las causas que pueden provocar la insuficiencia placentaria son poco conocidas y todavía se están estudiando. Pero se conocen factores de riesgo materno asociados, entre los que se incluyen la preeclampsia u otros trastornos hipertensivos, el tabaquismo o el consumo en exceso de alcohol o drogas, la edad materna avanzada y los antecedentes de parto de un neonato con retraso de crecimiento intrauterino”.

También podrían influir en el envejecimiento prematuro de la placenta enfermedades como la diabetes, e incluso la primiparidad o los partos previos por cesárea.

En el tercer trimestre, cuando el bebé ya está muy activo, no notar sus movimientos y que cese su actividad de forma considerable puede indicarle a la futura mamá que algo anómalo está pasando

En lo relativo al diagnóstico, como no se puede predecir si se va a dar un caso de placenta hipermadura, mediante un seguimiento prenatal riguroso será como nos podremos poner sobre la pista de que algo va mal y que el feto no se está desarrollando como debería. A través de las ecografías podremos detectar la situación: “en estudios realizados en embarazos complicados con retraso del crecimiento intrauterino se ha demostrado que se pueden observar cambios a nivel vascular en la placenta a través de la ecografía. Algunos estudios han probado que hay una reducción del 38% en la mortalidad perinatal cuando se realiza un seguimiento de control ecográfico Doppler exhaustivo y continuado en los casos de crecimiento fetal restringido durante el embarazo”, puntualizan los especialistas de la clínica Dexeus Mujer.

Ecografía para detectar la placenta envejecida

De este modo, el profesional médico valorará el aspecto de la placenta o su segmentación, así como los signos de calcificación; siempre de acuerdo con la semana de embarazo en la que nos encontremos (se puede considerar problemático si se alcanzan grados de maduración de la placenta altos antes de la semana 37). Por supuesto, también vigilará que el desarrollo del bebé corresponda a su edad gestacional.

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El envejecimiento de la placenta no produce ningún síntoma como tal en la embarazada, pero en el tercer trimestre, cuando el bebé ya está muy activo, no notar sus movimientos y que cese su actividad de forma considerable puede indicarle a la futura mamá que algo anómalo está pasando, y que puede tener relación con una placenta vieja.

Cómo prevenir el envejecimiento placentario o placenta envejecida

Un cuadro de placenta hipermadura realmente preocupante es extraño y la “vida de la placenta” suele ser eficiente en la mayoría de los casos, pudiendo llegar el embarazo a término y no teniendo que tomar ninguna medida. Pero hay cuadros graves (normalmente asociados con otras patologías, como pueden ser las enfermedades renales, por ejemplo) en los que poner más vigilancia y actuar si es necesario. Las principales recomendaciones para prevenir el envejecimiento placentario son:

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  • Llevar un estilo de vida saludable durante la gestación. Esto es recomendable siempre, aunque en este caso de la placenta envejecida lo es especialmente, porque hemos visto cómo pueden influir algunos malos hábitos como el tabaco o el alcohol. Cuidar la dieta, aportando vitaminas y antioxidantes, se ha demostrado también de utilidad para abordar este envejecimiento placentario.
  • No automedicarse y consultar siempre con el especialista cuando se estén tomando fármacos para tratar alguna enfermedad cómo influyen estos en el embarazo. Desde la clínica barcelonesa Dexeus Mujer señalan: “en general, cualquier condición materna que pueda comprometer la función placentaria puede poner al feto en riesgo. Además, ciertos medicamentos como los antineoplásicos, los anticonvulsivos o los anticoagulantes pueden interferir en el crecimiento fetal”.

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  • Controlar la presión arterial. También contribuye a minimizar las posibilidades de que aparezca el problema, aunque prevenirlo o evitarlo es muy difícil porque, como hemos visto, no hay unas causas concretas bien definidas.
  • Tomar medidas si se empieza a detectar un envejecimiento de la placenta sobre la semana 35. En este caso, lo primero que se suele hacer es recomendar reposo a la mujer y seguir la monitorización regular y exhaustiva, tanto del crecimiento fetal, como de las condiciones placentarias.

Tratamiento de la placenta vieja

En lo relativo al tratamiento de la placenta envejecida o hipermadura, desde la clínica Dexeus mujer reconocen que “hoy en día no existe un tratamiento conocido para la insuficiencia placentaria, aparte de finalizar la gestación si ello es posible. Aspirina a muy baja dosis y el uso de antioxidantes (vitaminas C y E) han demostrado mejorar la placentación en algunos casos, pero todavía no podemos decir que sea un tratamiento efectivo en estas situaciones”. 

Tratamiento de la placenta envejecida

Y es que cuando se detecta que la placenta ha envejecido de manera prematura, la clave está en mejorar el flujo sanguíneo útero-placentario (evitar la coagulación de la sangre). Eso sí, el especialista tendrá que valorar cada caso particular.

Creado: 10 de mayo de 2022

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