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La placenta: funciones y problemas que la afectan
La placenta conecta a madre e hijo, encargándose de suministrar nutrientes y oxígeno al feto y evitando que le lleguen sustancias nocivas. Descubre cómo se forma y qué problemas pueden afectar su correcto funcionamiento.
Escrito por Caridad Ruiz, Periodista especializada en salud y nutrición

Las funciones de la placenta

El cometido más importante de la placenta es “permitir el desarrollo del feto a lo largo de la gestación”, tal y como concreta la doctora Edurne Mazarico, ginecóloga del Hospital Sant Joan de Déu, de Barcelona. Para ello tiene varias funciones:

  • Suministrar oxígeno al bebé: “Es el pulmón del feto”. El bebé dentro el útero se encuentra sumergido en líquido amniótico, por lo que es imposible que sus pulmones puedan tomar aire y respirar. El oxígeno que necesita para vivir le llega a través del cordón umbilical procedente de la placenta.
  • Suministrar nutrientes: gracias a unos trasportadores específicos, facilita el paso de nutrientes de la madre al feto para asegurar sus necesidades fisiológicas: vitaminas, minerales, glucosa, aminoácidos, ácidos grasos
  • Función excretora: la placenta suministra el oxígeno, pero también se encarga de recoger el dióxido de carbono que el feto genera. “También permite que se eliminen otras sustancias de deshecho que produce el feto a lo largo de todo el embarazo como la urea”, afirma la doctora Mazarico.
    La placenta protege al bebé de gérmenes, pero no es impermeable y sustancias como la nicotina, el alcohol y otras drogas atraviesan esta barrera y llegan al sistema circulatorio fetal

    Esa protección es más elevada al principio de la gestación, porque como nos dice el doctor Bartha “en los primeros estadios del embarazo es más complicado que esas sustancias atraviesen la placenta, pero si lo hacen el riesgo es mayor. Al final del embarazo, es lo contrario, es más fácil, pero el feto se defiende mejor y el riesgo de afectación es menor”, añade.

  • Protege al bebé actuando como una barrera: unas proteínas se encargan de proteger al feto de sustancias tóxicas presentes en la sangre materna. “Existen sustancias, como medicamentos y tóxicos ambientales, y algunos virus, bacterias o parásitos, que pueden atravesarla. No todos tienen capacidad de producir problemas en el feto; además, en algunas ocasiones son problemas autolimitados, ya que también el feto tiene capacidad de defenderse, dentro de su inmadurez”, señala el doctor José Luis Bartha Rasero, Jefe de Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Universitario La Paz, de Madrid.
  • Funciones inmunológicas: la placenta se encarga de transferir inmunoglobulinas IgC de la madre para reforzar el inmaduro sistema inmunitario del bebé cuando nazca. “Esos anticuerpos de la madre le sirven de protección”, señala la doctora Mazarico. Incluso, le defenderán de algunos virus y bacterias meses después del nacimiento.
  • Función endocrina: la placenta actúa como un órgano endocrino produciendo hormonas. Entre ellas:
    • Lactógeno placentario: regula el metabolismo en la madre para asegurar el transporte de nutrientes y energía al bebé, y que le lleguen las proteínas y la glucosa.
    • Estrógenos y progesteronas: “estas hormonas esteroideas, que el ovario de la mujer no embarazada produce normalmente, tienen un papel muy importante en el mantenimiento de la gestación”, señala el doctor Bartha.
    • Gonadotropina coriónica humana (HCG): al comienzo del embarazo y para mantenerlo, la placenta libera grandes cantidades de esta hormona, que es la que detectan los test de embarazo, y también se cree que es la culpable de las náuseas al comienzo de la gestación.
    • Relaxina: esta hormona se encarga de relajar los músculos y articulaciones maternos, para que el cuerpo de la madre se adapte al volumen del útero, y permitir la movilidad de los huesos de la pelvis y la dilatación del cuello en el parto.
Nacimiento de un bebé

No protege frente a todo

Pero la placenta no es del todo impermeable, por lo que no es capaz de proteger totalmente al futuro bebé frente a:

  • La nicotina, drogas y el alcohol son capaces de atravesar la barrera placentaria y llegar a la sangre fetal.
  • Algunos virus como el citomegalovirus, el virus del VIH o el del herpes parvovirus, y algunas bacterias, como el toxoplasma pueden llegar a la circulación fetal.

Actualizado: 2 de Julio de 2019

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