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Fallo de implantación del embrión: causas y soluciones
La implantación del embrión en el endometrio es un episodio decisivo en la gestación. Si este proceso no se produce correctamente el embarazo se malogra. Descubre las causas de un fallo de implantación y cómo evitarlas.
Escrito por Caridad Ruiz, Periodista especializada en salud y nutrición

Causas de los fallos de implantación embrionaria y soluciones

Actualizado: 26 de noviembre de 2019

Se calcula que entre el 2% y el 4% de las mujeres en edad reproductiva sufre un aborto involuntario por fallo de implantación embrionaria. Pérdidas fetales que en muchas ocasiones se pueden prevenir. “Es importante que la mujer que ha sufrido dos abortos espontáneos no siga buscando el embarazo sin un control médico. Cuanto antes se tratan estos fallos de implantación, mucho mejor”, explica la doctora Diana Alecsandru, médico especialista en Inmunología en la Unidad de Fallo Reproductivo en la clínica IVI Madrid.

Estas dificultades en la implantación del embrión pueden ocurrir también por otros factores, además de por el rechazo inmunológico que hemos explicado anteriormente. Veamos a qué pueden deberse y cómo pueden intentar solucionarse, cuando es posible:

  • Problemas de coagulación sanguínea materna trombofilias

    Los trastornos de coagulación de la sangre pueden ser origen de los fallos de implantación, además de abortos de repetición. “La sangre es demasiado espesa y crea trombos que impide que el correcto riego sanguíneo de la placenta”, señala la inmunóloga Diana Alecsandru. Se diagnostica con un análisis sanguíneo y se puede tratar con medicamentos anticoagulantes seguros para la gestación.

  • Síndrome antifosfolipídico

    Se trata de una enfermedad autoninmune. “El sistema inmunitario de la mujer es más activo de lo normal y tarda en reconocer que se trata de un embrión y daña las células embrionarias provocando un rechazo. Crean anticuerpos fosfolipídicos que son muy agresivos para la placenta y aumenta el riesgo de aborto, parto prematuro y muerte intrauterina”, explica la doctora Alecsandru. Este trastorno se diagnostica con un análisis de sangre específico y se trata con medicación que frena esta excesiva activación autoinmune.

  • Problemas uterinos

    Como pólipos endometriales, pequeños miomas, útero subseptos o bicornes, hidrosalpinx (acumulación de líquido en las trompas) que impiden que el embrión anide correctamente en la cavidad uterina. Estas anomalías se pueden diagnosticar con una histeroscopia y si no es posible tratarlos quirúrgicamente, siempre se puede intentar una FIV.

  • Edad de la mujer

    A la par que la mujer cumple años, sus óvulos van envejeciendo. A partir de los 35 años, los ovocitos que quedan son los de peor calidad, porque los mejores ya se usaron. No obstante, hasta que la mujer entra en la menopausia siempre es posible una concepción. Pero puede suceder que el endometrio también se encuentre envejecido y por lo tanto menos receptivo para permitir la implantación.

  • Endometritis o inflamación del endometrio

    A menudo, esta inflamación tiene su origen en infecciones bacterianas. Se trata de una patología asintomática o con síntomas muy inespecíficos, como fiebre, hemorragias uterinas anormales o dolor pélvico o abdominal. Generalmente se diagnostica con una biopsia endometrial y se trata con antibióticos.

  • Carencia de vitamina D

    La vitamina D, en realidad es algo más que una vitamina, es un modulador metabólico. No está demostrado que esta vitamina afecte en la receptividad del endometrio, aunque los resultados de estudios observacionales afirman que puede mejorar las condiciones del endometrio. Una investigación realizada en la Universidad de Birmingham (Reino Unido) publicado en la revista Human Reproduction relacionaba déficit en los niveles de vitamina D con bajas tasas de éxito en los tratamientos de reproducción asistida. En el estudio, las mujeres con niveles aceptables de este nutriente en sangre tuvieron un 46% más de posibilidad de conseguir un embarazo tras una Fecundación in Vitro (FIV) que aquellas de aquellas que tenían niveles insuficientes. El doctor Ioannis Gallos, uno de los investigadores, señalaba que “podría ser que la vitamina D afecte de alguna forma al éxito de la implantación del embrión en el útero o que, simplemente, sea un signo del estado de salud general de la mujer”.

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