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Un tipo de trasplante fecal reduce un 45% los síntomas del autismo

Un tipo de trasplante fecal denominado terapia de transferencia de microbiota logra reducir un 45% los síntomas del autismo en niños, y sus beneficios se mantienen al menos dos años después del tratamiento.
Escrito por: Eva Salabert

10/04/2019

Trasplante fecal

Se estima que entre el 30% y el 50% de las personas con autismo padecen problemas gastrointestinales –sobre todo estreñimiento o diarrea– que les provocan dolor e irritabilidad y pueden tener un impacto negativo en su forma de comportarse. Un novedoso estudio de la Universidad Estatal de Arizona (EE.UU.) ha comprobado que tratar estas afecciones con un determinado tipo de trasplante fecal conocido como terapia de transferencia de microbiota (MTT) reduce hasta un 45% algunos síntomas de autismo en niños, y que esta mejoría continúa hasta al menos dos años después de finalizar el tratamiento.

Investigaciones previas ya habían detectado que los individuos con algún trastorno del espectro autista (TEA) presentaban alteraciones en la microbiota intestinal (disbiosis), lo que sugería un posible vínculo entre la composición de la flora del intestino y la interacción entre sus bacterias y las conductas asociadas al autismo. Y en un estudio inicial liderado por Krajmalnik-Brown y James Adams –autores también del nuevo trabajo–, que se publicó en Microbiome en 2017, ya se observó que esta opción terapéutica constituía una prometedora estrategia para modificar el microbioma intestinal y mejorar los síntomas gastrointestinales y conductuales de los TEA.

La MTT mejoró la disbiosis en los niños con TEA

Los investigadores compararon primero los microbiomas de niños con y sin autismo, y descubrieron que los microbios intestinales de los pequeños autistas tenían una menor diversidad, e incluso que algunas cepas de bacterias beneficiosas, como Bidobacteria y Prevotella, estaban agotadas. Tras administrárseles la MTT se incrementó significativamente la diversidad microbiana y se mantuvo también la presencia de microorganismos útiles en su intestino.

Dos años después del tratamiento se mantenían la mayoría de las mejoras iniciales en los síntomas intestinales y en la reducción de los síntomas de los TEA

El abordaje terapéutico que se probó en el nuevo estudio –que se ha publicado en Scientific Reports– se prolongó durante 10 semanas y consistió en un pretratamiento con vancomicina, una limpieza intestinal, un supresor del ácido del estómago y una transferencia a diario de microbiota fecal durante entre siete y ocho semanas. Dos años después del tratamiento se mantenían la mayoría de las mejoras iniciales en los síntomas intestinales, y los padres también informaron sobre una lenta y constante reducción de los síntomas de los TEA, tanto durante el tratamiento, como durante los siguientes dos años.

De hecho, una evaluación profesional encontró una reducción del 45% en las principales manifestaciones de los TEA referidas al lenguaje, la conducta y la interacción social, al cabo de dos años de finalizar la terapia en comparación con la sintomatología antes de comenzar el tratamiento. Al principio del estudio se determinó que el 83% de los participantes presentaban autismo severo, una proporción que se redujo al 17% al finalizar el mismo, mientras que el 39% se consideró leve o moderado y un 44% se encontraba por debajo del límite del autismo leve.

Dae-Wook Kang, que ha liderado esta investigación, ha explicado que en el artículo publicado en 2017 informaron sobre el incremento que se había producido en la diversidad bacteriana y en la presencia de bacterias beneficiosas en el organismo tras la MTT, y dos años después han observado que esta diversidad es incluso mayor a largo plazo y que la presencia de los microbios beneficiosos se mantiene, y añade que es necesario realizar nuevos estudios que definan los roles específicos que desempeñan los microbios intestinales en el contexto del autismo.

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