La siembra vaginal en bebés por cesárea ayuda a mejorar su microbiota

Los bebés nacidos por cesárea no están expuestos a los mismos microorganismos maternos que en un parto vaginal, afectando su microbiota, pero el efecto se puede restituir con la exposición inmediata a la microbiota materna.
Escrito por: Natalia Castejón

06/07/2021

Siembra vaginal en nacidos por cesárea

El parto por cesárea altera la microbiota infantil y se asocia con un mayor riesgo de trastornos inmunitarios y metabólicos. Esto se debe a que los neonatos que vienen al mundo mediante cesárea no están expuestos a los mismos microorganismos que los nacidos por vía vaginal, llamada microbiota materna, que son muy importantes para la salud futura del bebé. Esta ha sido una de las grandes diferencias respecto a los partos vaginales, sin embargo, un estudio liderado en EE.UU. con participación española ha probado por primera vez que el efecto de este conjunto de microorganismos beneficiosos puede restaurarse mediante la exposición a la microbiota materna justo después del parto mediante la aplicación de la misma con una gasa.

Esta propuesta, que ha sido planteada en un estudio realizado en colaboración con un equipo de investigadores del Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos (IATA), del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha comprobado si la exposición justo después del parto por cesárea, conocida como siembra vaginal o microbirthing, también tenía los mismos efectos que el contacto natural en los bebés dados a luz con parto vaginal.

La microbiota materna protege de enfermedades

La microbiota está compuesta por bacterias, hongos, virus y otros microorganismos que habitan en nuestro cuerpo y que pueden ser beneficiosos o dañinos. Es en el momento del parto vaginal cuando los bebés reciben esa microbiota materna de manera natural. Una vez entran en contacto con ella los microorganismos colonizan el intestino y ayudan a que el sistema inmune se desarrolle correctamente, reduciendo el riesgo de futuras enfermedades como obesidad infantil, asma, alergias y otras enfermedades metabólicas e inmunes.

“El nacimiento por cesárea, la exposición a antibióticos y una baja lactancia materna están relacionadas con efectos perjudiciales en la microbiota. Así, es necesario desarrollar nuevas estrategias para modular la microbiota en los primeros momentos de la vida. Este estudio representa un ejemplo claro con una nueva intervención posnatal con efectos en la microbiota infantil durante el primer año de vida”, explica María Carmen Collado, investigadora del CSIC y una de las autoras de este trabajo.

La microbiota de los bebés nacidos por cesárea expuestos a los microorganismos maternos y los de vía vaginal fue muy parecida

El estudio se realizó a 177 bebés pertenecientes a 4 países y fueron seguidos durante su primer año de vida. Del total, 98 nacieron por parto vaginal y 79 por cesárea, de estos últimos, 30 fueron expuestos a una gasa impregnada con la microbiota vaginal materna justo después del nacimiento por cesárea.

Los resultados, publicados en la revista Med, indicaron que la microbiota de los bebés que nacieron por cesárea y se les expuso a los microorganismos maternos con una gasa fue similar a la de aquellos que habían nacido por vía vaginal. Por otro lado, también se encontró que la microbiota vaginal materna era muy parecida a la de otras partes del cuerpo, como boca, piel o intestino, en el momento del alumbramiento.

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