684.000 personas mueren al año a causa de una caída, según la OMS

Cada año mueren más de 684.000 personas como resultado de una caída, siendo los mayores de 60 años los que más las sufren, y se pierden 38 millones de años de vida ajustados en función de la discapacidad, según datos de la OMS.
Escrito por: Eva Salabert

28/04/2021

Caídas causan 684.000 muertes al año

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha alertado de que las caídas constituyen la segunda causa de muerte en el mundo por lesiones accidentales o no intencionadas, ya que 684.000 personas mueren cada año como resultado de una caída. Las personas mayores de 60 años son las que más probabilidades tienen de morir por estos accidentes, y el 80% de los fallecimientos se dan en los países de bajos o medianos ingresos. Además, este tipo de accidentes también dejan secuelas en los supervivientes, que pueden sufrir discapacidad a corto o largo plazo.

Anualmente se producen 37,3 millones de caídas que precisan atención médica y conllevan la pérdida de 38 millones de años de vida ajustados en función de la discapacidad (AVAD). La morbilidad más elevada por esta causa se da en los mayores de 65 años, los jóvenes de 15 a 29 años y los menores de 15 años.

Factores de riesgo para sufrir una caída

La edad es el principal factor de riesgo, y a partir de los 60 años ya hay más probabilidades de que la caída resulte mortal o provoque una lesión moderada o grave, como hematomas, una fractura de cadera o un traumatismo craneoencefálico. Pero también los niños son más propensos a sufrir caídas debido a sus conductas de riesgo, y por eso es más habitual que les ocurra a menores que no están bien supervisados por los adultos en entornos pobres, desfavorecidos, o peligrosos.

Anualmente se producen 37,3 millones de caídas que precisan atención médica y la morbilidad más elevada por esta causa se da en los mayores de 65 años

El sexo es otro factor clave. Aunque ambos sexos están en riesgo de sufrir una caída, en algunos países se ha observado que en los varones es más frecuente que dicha caída sea mortal y los AVAD perdidos son mayores en los hombres a nivel mundial, lo que se atribuye a que tienen más conductas de riesgo y a que suelen desempeñar trabajos más peligrosos. Las mujeres suelen sufrir más caídas no mortales, y las ancianas y los niños pequeños son los más propensos a caerse y a tener lesiones más graves por ello.

Otros factores de riesgo son:

  • Actividades laborales peligrosas, como el trabajo en altura.
  • Consumo de alcohol y drogas.
  • Condiciones socioeconómicas desfavorables, como pobreza, que la madre sea muy joven, o que se trate de una familia monoparental –lo que puede influir en que el niño no esté correctamente supervisado o atendido–, hacinamiento en el hogar, etcétera.
  • Enfermedades como trastornos neurológicos o cardíacos, u otros problemas de salud que puedan afectar a las capacidades del individuo.
  • Efectos secundarios de algunos medicamentos.
  • Problemas cognitivos, sensitivos (visuales, auditivos) o de movilidad o falta de equilibrio, sobre todo en personas que viven en residencias de ancianos o centros similares.
  • Falta de seguridad del entorno, que afecta sobre todo a personas con problemas de visión o de movilidad y a niños pequeños.

Cómo se pueden prevenir las caídas

La OMS también ha propuesto una serie de medidas de prevención que se pueden adoptar para reducir al máximo el número de caídas y sus graves consecuencias, dirigidas sobre todo a eliminar o disminuir los factores de riesgo que favorecen estos accidentes y potenciar la concienciación sobre este problema de salud pública.

Entre las estrategias que se pueden adoptar destacan:

  • Evaluar el entorno donde vive la persona para identificar los posibles riesgos. Para evitar accidentes domésticos, se pueden tomar medidas en la cocina, el baño, el dormitorio, o en toda la casa.
  • Detectar los problemas asociados a la medicación que toman los pacientes y modificar el tratamiento si es posible, así como diagnosticar problemas visuales y corregirlos cuando sea posible.
  • Prescribir dispositivos asistenciales adecuados que permitan minimizar los problemas físicos y sensoriales.
  • Realizar actividad física destinada a fortalecer los músculos y mejorar el equilibrio que haya sido indicada por un profesional sanitario para que sea la más apropiada en cada caso.
  • Crear programas de información y educación para prevenir las caídas, que pueden incluir ejercicios como el taichí.
  • Empleo de protectores de cadera en aquellas personas que tengan riesgo de fracturársela a consecuencia de una caída.
  • En el caso concreto de los niños se puede modificar el hogar o el mobiliario para prevenir los accidentes caseros e instalar productos de seguridad en el hogar.

Fuente: Organización Mundial de la Salud (OMS)

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