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El ejercicio reduciría el riesgo de fractura de cadera en mujeres

Hacer ejercicio físico con regularidad, aunque su intensidad sea leve –como un paseo diario–, puede ayudar a reducir el riesgo de sufrir una fractura de cadera en las mujeres posmenopáusicas, según un nuevo estudio.
Escrito por: Eva Salabert

29/10/2019

Mujer mayor realizando ejercicio para evitar el riesgo de fracturas

La fractura de cadera es un problema de salud frecuente en los adultos mayores, que además de ser potencialmente discapacitante, puede llegar a convertirse en una lesión mortal, por lo que cualquier medida que reduzca su incidencia supone un gran beneficio para los pacientes y el sistema sanitario, y un nuevo estudio ha encontrado que la práctica regular de ejercicio puede ayudar a reducir el riesgo de este tipo de fracturas en las mujeres mayores.

En la nueva investigación, que se ha publicado en JAMA Network Open, se han analizado datos de 77.206 mujeres posmenopáusicas que tenían entre 50 y 79 años de edad cuando fueron seleccionadas para participar en el estudio Women's Health Initiative, que comenzó en 1990 en 40 centro médicos de Estados Unidos.

Los investigadores comprobaron que, de media, las mujeres que hacían ejercicio físico de cualquier intensidad habitualmente –desde caminar y realizar labores de jardinería, a correr– tenían un menor riesgo de sufrir una fractura de cadera durante los siguientes 14 años, en comparación con las mujeres sedentarias.

Fuerza muscular, equilibrio y agilidad ayudan a prevenir caídas

Michael LaMonte, profesor adjunto de investigación en la State University de Nueva York, en Buffalo, que ha liderado el trabajo, ha explicado que esto sugiere que incluso una actividad física ligera, como un paseo diario, es suficiente para disminuir el riesgo de padecer este tipo de lesiones que pueden llegar a ser tan graves.

A medida que envejecemos nuestra actividad física pierde intensidad, pero algo tan sencillo como andar ayuda a reducir el riesgo de fractura de cadera

El experto ha añadido que están muy satisfechos por haber observado una asociación entre caminar y un menor riesgo de romperse la cadera porque a medida que envejecemos nuestra actividad física pierde intensidad y es menos extenuante, pero sus hallazgos muestran que no es necesario hacer deportes sofisticados, sino que basta con algo tan sencillo como andar para prevenir este problema óseo, y confirman las recomendaciones para que la gente introduzca la actividad física en su rutina cotidiana.

Y es que aunque la actividad física de baja intensidad no tiene un impacto relevante en la densidad de los huesos, hay otros factores involucrados en el riesgo de fracturarse la cadera como la fuerza muscular del tren inferior del cuerpo, el equilibrio y la agilidad, y como es muy común que la cadera se fracture a consecuencia de una caída, esto es más fácil de evitar si las personas mayores mantienen una buena forma física.

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