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Vivir junto a zonas verdes ralentiza el declive físico de los mayores

Las personas mayores que viven cerca de zonas verdes –como bosques, parques, o jardines– tienden a caminar más y a mayor velocidad, lo que contribuye a que su deterioro físico sea más lento, según un estudio.
Escrito por: Natalia Castejón

18/12/2018

Pareja de personas mayores junto a zonas verdes

Las zonas verdes, como bosques, parques o jardines, podrían convertirse en la nueva indicación para disfrutar de un envejecimiento más activo y saludable. Al parecer, las personas mayores de 50 años que residen en estos lugares, o cerca de ellos, presentan unas mejores capacidades funcionales y experimentan un deterioro físico más lento, según una nueva investigación. En concreto, tienen una mayor velocidad al caminar que los residentes en áreas urbanas que no disponen de parajes naturales en su entorno cercano.

El estudio ha sido realizado por un grupo de investigadores españoles del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), y se ha publicado en la revista Environment International. Para obtener estos resultados, los autores analizaron a 5.759 personas de entre 50 y 74 años, desde 2002 a 2013, que realizaron pruebas de velocidad al andar y ejercicios para conocer su fuerza de agarre.

El deterioro en la velocidad a la que caminaban las personas que vivían cerca de zonas verdes o azules se ralentizó entre un 6% y un 7,5%

Las zonas verdes promueven la actividad física

Para determinar si vivían cerca de parajes naturales con zonas verdes, los investigadores analizaron la vegetación en torno a sus hogares mediante imágenes por vía satélite y por medio de un mapa de uso del suelo. Los hallazgos dejaron ver que las personas cuya residencia estaba cerca de áreas naturales tenían un deterioro en la velocidad al caminar entre un 6% y un 7,5% más lento a lo largo de cinco años, en comparación con los que eran residentes de zonas menos verdes.

Este factor ambiental hace que las personas envejezcan de una manera más saludable, y entre las causas que barajan Carmen de Keijzer y el resto del equipo de investigadores destaca que los adultos mayores suelen pasar más tiempo en sus casas y en los alrededores, por lo que tener zonas verdes y azules cerca promueve la actividad física, especialmente el hecho de pasear, y además previene el estrés y favorece la salud mental. También observaron que estos individuos tenían una mayor fuerza de agarre, pero esta función no mostró un deterioro más lento a lo largo del estudio.

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