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Tercera edad
Cómo cuidar a un familiar con demencia
Las personas que cuidan a un familiar con demencia suelen sufrir problemas físicos y psicológicos por la sobrecarga emocional y de trabajo. Ofrecemos consejos que pueden ayudar al cuidador a afrontar mejor esta situación.
Escrito por Marina García, Periodista, experta en salud y tercera edad

Dificultades que afronta el cuidador de un familiar con demencia

Persona mayor con posibles problemas

Según avanza la enfermedad la persona con demencia demandará más ayuda.

La labor del cuidado de una persona con demencia, más si es un familiar el encargado de llevarla a cabo, está sometida a diversas dificultades con las que ha de lidiar en el día a día. De hecho, según avanza la enfermedad (alzhéimer, párkinson, demencia vascular, demencia por cuerpos de Lewy…), la persona con demencia demandará más ayuda, incluso en tareas cotidianas y sencillas como asearse, comer o vestirse. Por ello, el cuidador se hallará en la necesidad de aprender a ayudarle, ya que seguramente no se ha encontrado en una situación similar con anterioridad.

Estas son las problemáticas más habituales en el cuidado de personas con demencia y algunos consejos para afrontarlas de la mejor manera posible:

  • A la hora de comer

    A la hora de comer

    La demencia puede provocar que el afectado olvide los alimentos que le gustan, cómo se utilizan los cubiertos, o puede que no recuerde que tiene que beber agua. Para afrontar mejor estos problemas es recomendable que el cuidador se siente a comer con el afectado para que se encuentre acompañado, y si es con el resto de la familia mucho mejor, porque así considerará la comida como un momento familiar. Es importante que siempre se sirva la comida a una misma hora para adoptar esa rutina diaria, y que se cree un ambiente tranquilo y agradable para que no le produzca rechazo.


    Consejo: En la medida de lo posible se le debe dejar que coma solo para que no se sienta tan diferente a los demás. Para darle más autonomía y que pueda comer de forma autónoma, es mejor preparar platos fáciles de ingerir, como sopas, cremas y caldos, arroz acompañado de verduras, carne o pescado troceado (para que no los tenga que cortar), tortillas, revueltos… Con el objetivo de que no se olvide de beber agua, se pueden poner alarmas o recordatorios en la nevera, o tener siempre sobre la mesa una botella de agua y sentarse a tomar alguna infusión con el paciente.
  • El momento del aseo

    El momento del aseo

    Es una de las situaciones más complicadas, tanto para la persona que padece demencia como para el cuidador, porque el pudor, la vergüenza, o el rechazo pueden dificultar la tarea. Por ello es muy importante hablar con el afectado previamente, explicarle que solo se le quiere ayudar y que si en algún momento no se siente cómodo se lo haga saber.


    Consejo: Hay que dejar al paciente que realice las acciones de las que aún es capaz, teniendo paciencia y sin meterle prisa, y dándole indicaciones simples y siempre en el mismo orden para que le resulta más fácil identificarlas y adoptar una rutina con los pasos que tiene que seguir.

    También se debe establecer un horario fijo para la higiene diaria, por lo que tener una pizarra con los horarios de cada actividad rutinaria puede ayudar a la persona con demencia a recordarlas.

  • A la hora de vestirse

    La hora de vestirse

    Este momento también se debe afrontar con el mayor respeto hacia el enfermo, al que se debe involucrar lo máximo posible en esta tarea. Para ello se le debe preguntar sobre sus preferencias de color, tejido, combinaciones, etcétera. El cuidador puede darle su opinión y aconsejarle, sin imposiciones, siempre que no haya otra alternativa.


    Consejo: Algo que puede ayudar tanto al cuidador como al afectado es organizar el armario de forma que sea fácil acceder y escoger la ropa; colocarla con un orden (por tipo de prenda, colores, tejidos…), y dejando solo a la vista las prendas de esa temporada.
  • Discrepancias

    Discrepancias

    Los encontronazos y discusiones con la persona con demencia son muy comunes debido a los efectos de la enfermedad. Aunque no siempre resulta fácil, el cuidador debe intentar mantener la calma, incluso darle la razón y dejar un tiempo de margen hasta retomar de nuevo el tema o la tarea que tenían que realizar.


    Consejo: Se deben evitar los castigos, las imposiciones y los gritos, porque con ello lo único que se conseguirá será alterar aún más al paciente. El cuidador también debe estar preparado para enfrentarse a posibles situaciones violentas, incluso agresiones por parte de su allegado; una vez más se debe mantener la calma y salir del conflicto hasta que esté más tranquilo.
  • Mantener a la persona activa

    Mantener a la persona activa

    Las personas con demencia olvidan sus aficiones y tienden a quedarse en casa sin mostrar interés por nada. Esta situación favorece que su cerebro esté aun más inactivo, por lo que se debe evitar en la medida de lo posible.


    Consejo: El cuidador puede recordarle las actividades que le gustaban antes de padecer la enfermedad y llevarlas a cabo juntos, siempre que se pueda. También es recomendable que salga todos los días de casa, aunque sea necesario usar una silla de ruedas, y si el afectado no ha perdido sus condiciones físicas se recomienda acompañarle a dar un paseo.
  • La comunicación

    La comunicación

    El cuidador de un familiar con demencia debe asumir que tendrá que repetirle muchas veces cualquier cosa que le diga. Esto puede llevarle a perder la paciencia, pero hay que intentar que el afectado no lo vea ni lo sienta, porque le producirá rechazo.


    Consejo: aunque a veces resulte difícil, la paciencia, la tranquilidad y la claridad deben reinar en todas las conversaciones. En cualquier caso, siempre se puede recurrir a la ayuda de psicólogos y logopedas para mejorar estas facetas.

Actualizado: 19 de Junio de 2018

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