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El azúcar mitiga el dolor de una inyección en los bebés

El azúcar mitiga el dolor de una inyección en los bebés

El azúcar diluido mitiga el dolor de poner al bebé una vacuna

Para los bebés no es agradable recibir un pinchazo de una vacuna. Estudios recientes han revelado que darle una cucharada de azúcar diluida en agua mitiga la sensación de dolor que le provoca la inyección.

14 diciembre 2012 – Desde que el bebé nace hasta que cumple 18 meses es necesario administrarle alrededor de 15 inyecciones que le protegerán contra enfermedades infecciosas como el sarampión, la rubéola o las paperas.

Gracias a las vacunas ha disminuido significativamente la incidencia de este tipo de patologías, sin embargo, para los bebés no es agradable recibir un pinchazo. Algunos estudios recientes han revelado que darle al bebé una cucharada de azúcar diluida en agua mitiga la sensación de dolor que le provoca la inyección.

Una nueva investigación sobre el tema, que ha realizado el doctor Manal Kassab, del departamento de Salud Maternal y del Niño de la Universidad Jordana de Ciencia y Tecnología, y se ha publicado en ‘Cochrane’ parece que también avala esta tesis.

El azúcar podría activar sustancias químicas o ponerse en contacto con los receptores del gusto que inducen una sensación de bienestar al bebé

El equipo dirigido por el Dr. Kassab analizó 14 estudios previos y 1.551 bebés cuyas edades oscilaban entre uno y doce meses. Las concentraciones de azúcar que se habían administrado a los niños eran variables y también las medidas de dolor diferían, pero los investigadores comprobaron que cuando se les daba a los bebés el compuesto dulce unos minutos antes de ponerles la inyección los niños no lloraban o lloraban mucho menos durante la inmunización.

Aunque los autores del trabajo explican que es necesario recabar más datos para comprender cómo ayuda el azúcar a paliar la percepción del dolor y cuál es la dosis más adecuada y la mejor forma de administrarla, también consideran que existe una evidencia y es que cuando reciben el azúcar lloran menos o ni siquiera lloran.

En cuanto al mecanismo de actuación por el que el azúcar funciona en estos casos como un analgésico, según Kassab posiblemente se deba a que activa sustancias químicas o se pone en contacto con los receptores del gusto que inducen una sensación de bienestar al bebé. El especialista opina que se deben realizar nuevos estudios que se centren en la dosis de azúcar óptima y la forma más apropiada de administrarla.

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