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Dieta y nutrición
Nutrición y fibrosis quística
La prevalencia de desnutrición es relativamente alta en los afectados por fibrosis quística. Te contamos cómo combatirla mediante menús energéticos y consejos expertos para modificar tu dieta.
Escrito por Arantza Ruiz de las Heras, Dietista-Nutricionista, Complejo hospitalario de Navarra

Necesidades nutricionales en la fibrosis quística

El primer y más inmediato objetivo a alcanzar en la dieta de la persona que padece fibrosis quística es cubrir sus requerimientos nutricionales mediante una dieta adaptada y personalizada a cada fase o periodo de la enfermedad. Además, habrá que ajustarla a la edad, sexo y actividad física que realiza esa persona, sólo así se podrá conseguir un estado nutricional correcto y adecuado, ya que la prevalencia de desnutrición es relativamente alta en los afectados por esta patología.

Esta desnutrición se debe a varios factores, entre los que destacan: el aumento de necesidades de energía debido a la enfermedad, el incremento de pérdidas calóricas y una ingesta insuficiente por la falta de apetito propia de estos procesos.

Las necesidades nutricionales de los afectados por fibrosis quística pasan pues por aumentar ligeramente, entre 20 y un 50%, el porcentaje energético de la dieta. Respecto a los macronutrientes, es aconsejable reducir ligeramente la cantidad de hidratos de carbono, aunque sigan siendo la base de la alimentación, en beneficio del aporte de grasas, que se suele incrementar para cubrir los requerimientos de estos pacientes. Mientras que el contenido proteico de la dieta se mantiene similar.

De esta forma, se trata de lograr una alimentación energéticamente concentrada, es decir, en pocas cantidades, para no provocar sensación de saciedad, introducir bastantes calorías para compensar las pérdidas y así evitar el deterioro general y específicamente muscular.

Cómo afecta la fibrosis quística a la alimentación

Sobre este tema es bueno precisar que la enfermedad condiciona y afecta tanto a la alimentación como viceversa. Es decir, debido a la fibrosis quística, estas personas poseen un gasto energético elevado y una anorexia o falta de apetito bastante marcada, pero, a su vez, una buena alimentación que estabilice su estado nutricional mejorará la evolución y sintomatología de la enfermedad.

Debido a la anorexia existente, la dieta resulta insuficiente en muchas ocasiones, y se hace necesaria la suplementación e incluso el uso de soportes de alimentación artificiales (nutrición enteral oral, enteral o parenteral).

Actualizado: 25 de Abril de 2017

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