23 de mayo de 2012

El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) ataca el sistema inmunitario, debilitando las defensas naturales del organismo, lo que facilita que el enfermo contraiga infecciones oportunistas que minan su salud y se manifiestan en forma de fiebre, diarrea, pérdida de peso, etcétera.
Las infecciones disminuyen el apetito del enfermo, y reducen la capacidad del organismo para asimilar los nutrientes presentes en los alimentos, lo que conduce a la malnutrición, un factor de riesgo añadido que empeora el pronóstico de la enfermedad.
Además, los tratamientos y la medicación administrados al paciente también influyen sobre sus hábitos alimentarios y su apetito. Una nutrición adecuada mejorará la calidad de vida del enfermo, y debe ser uno de los objetivos en el cuidado de los afectados por el VIH en todas las fases de la enfermedad.
Una dieta sana y equilibrada contribuirá a:
“Parte importante de la gente que sigue la dieta Dukan nunca se recuperará de sus efectos negativos"
25% de los pacientes ingresados en un hospital corren riesgo de desnutrición
En España es frecuente que los pacientes hospitalizados presenten desnutrición, lo que según los expertos dificulta su recuperación, retrasa el alta, provoca reingresos, y eleva la tasa de mortalidad.
Fuente: Sociedad Española de Bioquímica Clínica y Patología Molecular (SEQC)
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