Nutrición y sida
Una correcta nutrición favorece la función del sistema inmunitario y la capacidad del organismo para combatir infecciones, y mejora la respuesta al tratamiento, lo que en el caso de los pacientes de sida resulta vital.

Qué debe incluir una dieta equilibrada para el paciente de sida

Actualizado: 12 de junio de 2020

En pacientes con VIH no hay alimentos buenos y malos, aunque la proporción en que deben consumirse es muy variable. Algunos productos deben tomarse a diario, y otros solo de forma ocasional. Para que se considere que la dieta para el sida es sana y equilibrada, esta debe incluir ciertos alimentos con la frecuencia y la proporción necesarias, de acuerdo además con las características específicas de la persona (edad, sexo, estado de salud, actividad física…).

Así, en el caso de los enfermos de sida se recomienda:

  •  Arroz, pasta, cereales, pan y patatas (cuatro a seis raciones diarias): son alimentos básicos que el paciente debe consumir a diario, y que le proporcionarán sobre todo energía.
  •  Frutas y verduras (cinco porciones diarias): son muy importantes porque aportan vitaminas, fibra y minerales, y refuerzan el sistema inmunitario, así que su ingesta es imprescindible para combatir las infecciones que acechan a los enfermos de sida. Es importante consumir una amplia variedad de estos productos, ya que cada uno aporta diferentes vitaminas y minerales. Así, las hortalizas y frutas de color amarillo, naranja, rojo, o verde oscuro (zanahorias, calabaza, albaricoques, melocotones, mangos, espinacas, pimientos verdes, calabacines…) son una importante fuente de vitamina A. Hortalizas y frutas como las naranjas, las mandarinas, los limones, las piñas, los tomates y las coles, entre otros, aportan vitamina C.
  •  Lácteos (leche, yogur, queso) (de dos a cuatro raciones al día): son una importante fuente de calcio y proteínas.
  •  Carnes magras, pescados, huevos y legumbres: aportan proteínas de gran calidad, y el enfermo con VIH debe tomar estos alimentos a menudo, a ser posible a diario. Ayudan a fortalecer los músculos y el sistema inmunitario. En este grupo se incluyen todas las carnes, las aves, los pescados, los huevos y las legumbres. Los alimentos de origen animal, como las carnes y el pescado, contienen también vitaminas y minerales, que favorecen el buen funcionamiento del sistema inmunitario.
  •  Carnes grasas y embutidos: se deben consumir en menor cantidad, eligiendo los que menos grasa contengan.
  •  Grasas (margarina, mantequilla) y azúcares, que aportan sobre todo calorías y hay que limitar su consumo porque tienen poco valor nutritivo. Sin embargo, constituyen una buena fuente de energía, y pueden contribuir a que el enfermo mantenga el peso corporal, y mejorar el sabor de algunos alimentos para que le resulte más fácil comer. No obstante, el paciente debe consumir estos productos como complemento, y nunca en sustitución de otros alimentos. Es conveniente emplear sobre todo el aceite de oliva para cocinar y aliñar las comidas.
  •  Agua: es necesario que el paciente beba alrededor de 8 vasos de agua diarios, o más si tiene diarrea, vómitos, o fiebre, para mantener el cuerpo hidratado. Además de agua, el líquido puede proceder de alimentos como zumos, sopas, fruta… El enfermo debe evitar consumir café o té con las comidas, porque estos productos reducen la capacidad de asimilar hierro del organismo.

Creado: 30 de noviembre de 2010

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