Embarazo
Legrado
El legrado es una intervención sencilla que se suele realizar tras un aborto espontáneo, pero que también se emplea en otros casos. Te explicamos cuándo está indicada, en qué consiste, y sus posibles complicaciones.
Escrito por David Saceda Corralo, Médico Interno Residente, especialista en Dermatología Medicoquirúrgica y Veneorología

Legrado: ¿cuáles son sus riesgos?

Aunque el legrado es una técnica que raras veces entraña complicaciones, hay ocasiones en las que sí suceden problemas a raíz de realizar esta prueba. Las más importantes son:

  • Punción del útero: sucede cuando la varilla de curetaje incide demasiado en la superficie uterina llegando a perforar el útero. Sucedía con más frecuencia antiguamente, cuando no había una cámara que permitiese ver el interior del útero, hoy en día es más raro. Para solucionarlo se debe realizar una cirugía en quirófano; en el peor de los casos habría que quitar el útero.
  • Oclusión del útero por cicatrización: se conoce como el síndrome de Asherman. Una vez realizado el legrado, las superficies uterinas deben cicatrizar, pero en ocasiones sucede que contactan entre sí y cicatrizan juntas. De esta forma la cavidad del útero se colapsa y no permite que pueda desarrollarse un embarazo en él, provocando esterilidad permanente.
  • Desgarro del cuello uterino: aunque raro, puede suceder que al dilatar el cuello uterino, o en la posterior manipulación al realizar el curetaje, éste se desgarre por alguno de los bordes. En este caso se puede solucionar el problema en el momento cosiendo el desgarro si es pequeño; en caso de ser demasiado grande se debe proceder a una cirugía más profunda.
  • Infección: durante el legrado son varios los instrumentos que se introducen dentro de la cavidad uterina. En todos los casos estos instrumentos tienen que ser estériles para evitar el traspaso de gérmenes hacia el interior. Sin embargo, puede darse el caso de que los propios microbios de la vagina de la mujer se traspasen al interior del útero y resulten nocivos para él. En tal caso se desarrollaría una infección que daría fiebre, flujos vaginales con mal olor, etcétera. Se trata con tratamiento antibiótico, intravenoso si es grave.
  • Abandonar tejido en el interior del útero: cuando se realiza un legrado debe extraerse todo el tejido de endometrio que se ha raspado de la superficie. Cuando una parte de este tejido se queda dentro del útero puede pudrirse y servir de foco de infección en el futuro. Esto es especialmente grave cuando se realiza un legrado por un aborto.
  • Hemorragia: como en las cirugías, una de las complicaciones más frecuentes es el sangrado de la herida, que en este caso se forma en la superficie uterina. Es raro que sea grave, ya que no hay arterias grandes a ese nivel del útero, pero después o durante el propio legrado hay que vigilar que los sangrados no sean demasiado abundantes.

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