Hiperémesis gravídica
Casi todas las mujeres sufren náuseas y vómitos en el embarazo pero, en exceso, lo que se conoce como hiperémesis, provocan deshidratación y otras complicaciones. Si es tu caso, consulta a tu médico cuanto antes.

Qué es la hiperémesis gravídica

Actualizado: 27 de enero de 2021

El término 'emesis' significa vómito y, la 'hiperemesis' se refiere a náuseas y vómitos muy severos que aparecen durante el embarazo. Casi todas las mujeres tienen este tipo de síntomas durante la gestación, pero los cuadros de hiperemesis que provocan pérdidas de nutrientes y de líquidos muy importantes, afectan aproximadamente al 2% de las embarazadas, y esto se traduce en deshidrataciones y pérdida de peso corporal (del 3 al 5% del total).

La hiperémesis gravídica suele ocurrir durante el primer trimestre de la gestación y puede llegar a ser una causa de ingreso hospitalario.

Al contrario que las náuseas y los vómitos habituales en cualquier embarazo, la hiperemesis gravídica persiste en el tiempo, incluso más allá de las primeras 20 semanas. Afortunadamente se suele diagnosticar rápidamente, y un tratamiento adecuado es suficiente para eliminar el riesgo que supone para la madre y el bebé.

Mujer vomitando en el baño

Síntomas de hiperémesis gravídica

Los síntomas de la hiperémesis gravídica en la embarazada de base son las náuseas y los vómitos. Sin embargo, como hemos comentado, es común que cualquier embarazada presente náuseas y vómitos durante el primer trimestre de gestación. Sólo podemos hablar de hiperemesis gravídica en las situaciones en las que:

  • Las náuseas son severas.
  • Los vómitos son persistentes y excesivos, es decir, más de tres o cuatro episodios al día, con cualquier comida o bebida.

Hay otros síntomas y signos que pueden indicar gravedad como:

  • Pérdida de peso de 2-3 kilogramos en 1-2 semanas.
  • Mareos y desmayos.
  • Disminución del volumen de la orina y concentración excesiva de la misma (muy oscura).
  • Palidez de la piel.
  • Boca seca.
  • Ojos hundidos.
  • Ictericia, esto es, piel y ojos amarillentos.

Es decir, cualquier signo que indique una deshidratación y desnutrición es una causa de alta sospecha de hiperemesis gravídica. En cualquier caso, si existen dudas al respecto, es siempre mejor consultar con el médico para que valore si es preciso iniciar o no un tratamiento.

¿Puede afectar la hiperémesis al bebé?

En la mayoría de los casos el embarazo se desarrolla con completa normalidad y el bebé no resulta afectado en ningún caso. En casos graves y no controlados puede ocurrir que el bebé crezca menos de lo normal, a causa de la disminución en el aporte de nutrientes, así que nacerá con bajo peso. En casos también graves se pueden producir déficits nutricionales importantes en la madre, por ejemplo la falta de ácido fólico, que puede afectar al bebé en su desarrollo neurológico, aumentando el riesgo de espina bífida. Pero hay que insistir en que es muy extraño que la hiperemesis tenga consecuencias adversas para el bebé.

Creado: 28 de noviembre de 2011

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