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Bebés y niños
Cómo mejorar la falta de atención en los niños
Son muchos los niños que tienen dificultades para centrar la atención y para concentrarse, lo cual supone una gran barrera para su aprendizaje y rendimiento. Te damos las claves para mejorar su atención.
Escrito por Celia Rodríguez Ruiz, Psicóloga clínica sanitaria, especialista en pedagogía y psicología infantojuvenil

El mecanismo de la atención: factores que la afectan

Centrar la atención en algo concreto puede ser algo complicado, sobre todo para los niños y niñas. Cuando se enfrentan a sus tareas escolares, la mente se evade con frecuencia por otros caminos y resulta difícil tomar el control y centrarse en sus estudios y deberes.

¿Por qué a veces les cuesta centrar la atención? ¿Cómo funciona la atención? ¿Cuáles son los factores que determinan la focalización de la mente? Para responder a estas preguntas vamos a analizar el mecanismo de la atención, comprender su funcionamiento nos será de gran ayuda para favorecer este proceso en los niños y niñas

Los factores que determinan la atención

Existen dos tipos de factores que determinan la atención, que tendrán una fuerza importante en la capacidad de centrar la atención de nuestros hijos. Conocerlos nos será de gran ayuda para impulsar su proceso atencional:

  • Determinantes internos: son aquellos factores que provienen del interior de la persona y que, por lo tanto, en cierto sentido dependen de cada individuo. No siempre podemos actuar directamente sobre estos determinantes, pero si podemos conocerlos y buscar el momento más adecuado para centrar su atención:
    • El estado orgánico: hace referencia a cómo se encuentre físicamente el niño. Está claro que si aparece el cansancio, alguna dolencia, estados febriles, etcétera, será más difícil que se pueda centrar y dirigir su atención.
    • La emoción: es uno de los determinantes claves de la atención. La emoción dirige la atención, los estados de ánimo positivos contribuyen a focalizar la atención. En cambio estados negativos como miedo, tristeza, etcétera son enemigos de la concentración. Por ello, si queremos que nuestros hijos estén atentos, es muy importante generar un estado de ánimo positivo asociado a la tarea, en cambio cuando les reñimos o provocamos tensión tendrán más dificultades para centrarse.
    • Los intereses personales y la motivación: nuestra mente se focaliza mejor y más rápidamente hacía aquello que nos interesa o motiva. Por tanto, debemos buscar aquello que a cada uno de nuestros pequeños le interese para impulsar su atención.
  • Determinantes externos serían aquellos que proceden del medio externo y favorecen o dificultan la concentración del niño. Al ser estímulos externos son los que podemos y debemos controlar  para mejorar la atención de nuestros pequeños:
    • El tipo de estímulo: algunos estímulos resultan más atractivos que otros.
    • Cambio: cuando aparece un estímulo diferente que supone un cambio nuestra atención se dirige hacia ese estímulo.
    • Repetición: cuando un estímulo se repite con frecuencia tiende a ser desatendido.
    • Contraste: aquellos estímulos que supongan un contraste captan la atención.
    • Novedad: los estímulos novedosos resultan más atractivos e interesantes y por lo tanto atrapan la atención.
    • Carga emocional: los estímulos que tienen una carga emocional acaparan la focalización de la mente.

Veamos un ejemplo que nos puede servir para preparar una tarea más atractiva siguiendo estos criterios: si les ponemos una hoja de ejercicios, con el mismo tipo de letra y estructura, creamos un estímulo monótono y poco atractivo, en cambio sí probamos a hacerlo con diferentes tipos de letras, mayúsculas, títulos, dibujos, etcétera, con partes novedosas y sin repetición, estaremos mejorando su atención.

Procesos mentales implicados en el proceso de atención

Para terminar de comprender cómo funciona la concentración de nuestros niños y niñas, veamos los procesos mentales implicados en el proceso de atención, que son aquellas actividades que realiza la mente cuando intenta centrar la atención:

  • Procesos de focalización de la actividad mental: se trata de la actividad encargada de centrar la atención en una cosa concreta, por ejemplo en la explicación del profesor en clase.
  • Procesos selectivos: son los que se encargan de seleccionar entre todos los estímulos y de ignorar los que no van a ser atendidos. Por ejemplo sería el proceso que hace que en esa explicación del profesor el niño sea capaz de ignorar al compañero, al ruido que escucha en la calle, etcétera.
  • Procesos de distribución: estos procesos se ponen en marcha en aquellas situaciones en las que  se debe atender a más de un estímulo al mismo tiempo. Por ejemplo, escuchar al profesor, ver lo que está escrito en la pizarra, anotarlo en sus cuadernos…
  • Procesos de mantenimiento: o capacidad de mantener la atención, estos procesos son los responsables de la concentración. Sería la capacidad de estar una hora estudiando. 

Actualizado: 25 de Abril de 2017

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se ha multiplicado en 40 años el número de niños y adolescentes obesos en el mundo
'Fuente: 'Imperial College London y la Organización Mundial de la Salud (OMS)''

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