PUBLICIDAD

Bebés y niños
Enseña a tu hijo a compartir
Jugar con otros niños es una actividad cotidiana, pero puede ser fuente de conflictos. Es el momento de compartir los juguetes, pero a muchos niños les cuesta hacerlo. Enséñales a ser generosos.
Escrito por Álvaro Saiz, Psicopedagogo y maestro de educación infantil

Técnicas y consejos para que un niño aprenda a compartir

Para conseguir que nuestro hijo aprenda a compartir podemos utilizar diferentes técnicas de modificación conductual:

Premiarle: la técnica más sencilla es el simple refuerzo positivo. Cada vez que comparta algún juguete o algo que le guste le premiaremos para que asocie un comportamiento bueno con unas consecuencias agradables. En este sentido, es conveniente que se le felicite y no se le dé nada material, puesto que podría pensar que puede comprar eso que le gusta compartiendo con los demás. Cuando veamos que el niño ya es capaz de prestar sus cosas de manera natural, iremos progresivamente dejando de darle este refuerzo social.

Tablas de control conductual: es algo más elaborado, pero de gran eficacia. En ellas se escribe en un papel a la vista del niño: “he compartido” en una línea y “no he compartido” en otra; cada vez que haga alguna de estas dos opciones se anota en la tabla en su línea correspondiente. Si tiene alguna en lo positivo y realiza algo negativo, en vez de añadírselo es mejor borrar una positiva (lo mismo si sucede al revés). El objetivo es establecer un número de veces que tiene que compartir para recibir un premio que estará pactado de inicio; así el chaval tendrá una motivación enorme para conseguirlo y se esforzará.

Existen muchas maneras de modificar una conducta, pero estas dos técnicas son las más sencillas y empleadas, ya que buscan aspectos positivos (premios) en lugar de negativos (castigos), lo cual resulta mucho más agradable para todos y hace que el proceso de aprender a compartir sea menos conflictivo.

Enseñando al niño a compartir: consejos para padres y educadores

Dar ejemplo: nosotros, los adultos, padres y educadores que rodeamos a los niños en su día a día somos el elemento clave para que aprendan las actitudes sociales más aptas para integrarse en la sociedad. Por tanto, debemos ejercer de modelo, servirles de referencia y compartir delante de ellos. Es decir, si ven que compartimos y que no somos egoístas, ellos lo verán como algo normal y tratarán de imitarnos. Ser un buen ejemplo es lo principal para fomentar en ellos la socialización y la solidaridad, y que aprendan a ser generosos.

Normas a la vista: otra cosa que podemos realizar con los pequeños es llenar los espacios donde ellos suelen estar con carteles con las normas escritas y claras que queremos que sigan, incluso con algún dibujo (esto sólo si no saben leer aún). Así serán en todo momento conscientes de que existen dichas reglas en casa y las interiorizarán al verlas de manera habitual. En estos lugares tenemos que propiciar juegos colectivos para que los niños se vean en la necesidad de compartir.

Jugar en grupo: la elección de las actividades y juegos es básica para que aprendan que deben compartir sus cosas con otros niños. Hay, por tanto, que buscar juegos cooperativos, como son los puzles, donde todos trabajen para encontrar las piezas y el éxito sea común; deportes colectivos donde se necesiten mutuamente; o cualquier otra actividad que permita al crío socializarse y compartir, y no habituarles solo a juegos individuales.

Turnos y posesiones: es importante que sepáis hacerle entender conceptos como el de la posesión, ya que no puede compartir algo que no es suyo. Por ejemplo si estáis en un parque y no deja que otros niños se tiren por el tobogán, debe entender que no es de su propiedad y puede jugar un rato, pero luego debe dejar que otro niño lo use. También conviene aclararle que prestar un juguete no significa que vaya a perderlo, si no que se puede jugar por turnos, y que tras un ratito el muñeco o juguete volverá a sus manos para que pueda seguir divirtiéndose.

Ser pacientes: por otro lado, es muy importante la observación. Debemos fijarnos bien en las actitudes que muestra el pequeño porque lo fácil es sólo darnos cuenta del conflicto, cuando grita y discute y se niega a compartir sus juguetes o comida. Tenemos que ver más momentos, porque perfectamente puede compartir siempre y no ser conscientes de ello, pero sí de cuando le escuchamos pelearse con otro. Es la mejor manera de no convertir lo que es una anécdota puntual en un problema.

En este sentido, tanto los padres, tíos o abuelos como los profesores debemos interiorizar una serie de pautas para tratar con el niño a la hora de enseñarle a compartir:

  • Aceptar al niño tal y como es, pero sin caer en el error de aprobar comportamientos erróneos para que se sientan aceptados.
  • Mostrar confianza en el pequeño para que de esta forma pueda llegar a confiar en sí mismo. Esto resulta indispensable para que llegue a ser autónomo.
  • Ayudarle a que desarrolle su capacidad de empatía para cooperar y compartir. Es decir, enseñarle a descentrarse, a salir de sí mismo, a ponerse en el lugar de los otros. Así conseguirá elaborar sus propios criterios de actuación.
  • No obligarle a compartirlo todo: algunos objetos tienen un sentido especial para él, y obligarles a prestarlo en según qué momentos puede suponer un problema mayor que el hecho de que no quiera compartirlo.
  • No le amenaces por no compartir. Frases del tipo “si no lo compartes mamá no te querrá”, o “si no le prestas el juguete a tu hermano te lo tiro” no ayudan a que aprenda a compartir. Es mejor presentarle las consecuencias positivas que tiene el hecho de compartir su cosas con otros niños.

Actualizado: 25 de Abril de 2017

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

Síguenos en las redes sociales

Síguenos en las redes sociales

PUBLICIDAD

Escrito por:

Álvaro Saiz

Psicopedagogo y maestro de educación infantil
Álvaro Saiz

PUBLICIDAD

Salud en cifras

x10
se ha multiplicado en 40 años el número de niños y adolescentes obesos en el mundo
'Fuente: 'Imperial College London y la Organización Mundial de la Salud (OMS)''

PUBLICIDAD