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Las privaciones graves en la infancia afectan al tamaño del cerebro

Sufrir graves privaciones en la primera infancia, como malnutrición y falta de contacto social y de estímulos, reduce el volumen del cerebro y afecta negativamente al rendimiento cognitivo y a la salud mental en la adultez.
Escrito por: Eva Salabert

08/01/2020

Niño con privaciones graves durante su infancia

Científicos del King's College de Londres han comprobado que el cerebro de jóvenes rumanos que fueron institucionalizados en su país cuando tenían entre 0 y tres años, antes de ser adoptados por familias del Reino Unido, es alrededor de un 8,6% más pequeño que el cerebro de niños británicos que también fueron adoptados, pero que no sufrieron privaciones durante su infancia.

Para llevar a cabo el estudio se analizaron imágenes cerebrales obtenidas por resonancia magnética de 67 jóvenes de entre 23 y 28 años de edad, que estuvieron expuestos a graves situaciones de privación durante su primera infancia, mientras permanecieron ingresados en instituciones en Rumanía durante el régimen comunista, que se compararon con los escáneres del cerebro de 21 ingleses de entre 23 y 26 años que, aunque habían sido adoptados, no experimentaron este tipo de privaciones.

Se encontraron diferencias estructurales entre ambos grupos en tres regiones del cerebro involucradas en funciones como la organización, la motivación, la integración de la información y la memoria

La investigación, que se ha publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), forma parte del proyecto ERA (The English and Romanian Adoptees), en el que se recopila información a largo plazo sobre individuos rumanos y británicos adoptados en Reino Unido, incluyendo análisis de su salud mental y rendimiento cognitivo.

Menor volumen cerebral y un CI más bajo

Estos jóvenes fueron institucionalizados con pocas semanas de vida, y permanecieron en estos centros entre tres y 41 meses, donde padecieron malnutrición y recibieron un contacto social mínimo y muy pocos estímulos. Los resultados mostraron que cuanto más tiempo habían pasado los niños rumanos en las instituciones, menor era el volumen total de su cerebro, y cada mes adicional de privaciones se asoció con una reducción de un 0,27% en el volumen cerebral total.

Los análisis estadísticos demostraron que los cambios en el volumen del cerebro provocados por las privaciones en este grupo de jóvenes rumanos también se asociaron con un cociente intelectual (CI) más bajo y con más síntomas de trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Esto implica que los cambios en la estructura del cerebro podrían desempeñar una función mediadora entre la experiencia de privación y los niveles de capacidad cognitiva y de salud mental.

El aumento del lóbulo temporal inferior derecho se relacionó con menos síntomas de TDAH, lo que sugiere que el cerebro puede adaptarse para reducir el impacto negativo de las privaciones

Los investigadores analizaron otros posibles factores que pudieran haber influido como los niveles de nutrición, el desarrollo físico, y la predisposición genética a tener un cerebro más pequeño, pero comprobaron que esto no afectaba a los resultados. En el estudio también se investigó en qué zonas del cerebro se producían los cambios, y se observó que en comparación con los jóvenes británicos que habían sido adoptados, la región frontal inferior derecha de los jóvenes rumanos que habían sufrido privaciones en la infancia era significativamente más pequeña, tanto en términos de volumen, como de superficie.

En contraste, sin embargo, el volumen y superficie del lóbulo temporal derecho era mayor en los jóvenes adultos rumanos, y esto se asoció con niveles menores de síntomas de TDAH. Esto implica que un incremento en el volumen y superficie de esta región del cerebro puede desempeñar un papel compensador para prevenir el desarrollo de TDAH. De hecho, cuanto más habían durado las privaciones, mayor eran el volumen y superficie de la región prefrontal medial.

El Profesor Mitul Mehta, del Instituto de Psiquiatría, Psicología y Neurociencia (IoPPN) del King's College, ha explicado que encontraron diferencias estructurales entre ambos grupos en tres regiones del cerebro involucradas en funciones como la organización, la motivación, la integración de la información y la memoria. Y añade que es interesante que el lóbulo temporal inferior derecho sea mayor en los adultos rumanos y que esto se relacione con menos síntomas de TDAH, porque sugiere que el cerebro puede adaptarse para reducir el impacto negativo de las privaciones, y explica por qué algunos individuos parecen menos afectados que otros por dichas carencias.

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