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La dieta mediterránea en el embarazo controla el crecimiento del bebé

Los niños cuyas madres siguen la dieta mediterránea durante la gestación tienen menos riesgo de nacer con un peso elevado y de experimentar un crecimiento acelerado en los primeros años de la infancia.
Escrito por: Caridad Ruiz

05/12/2018

Mujer embarazada tomando comida saludable

Las mujeres que siguen un tipo de alimentación saludable durante el embarazo como la dieta mediterránea tienen un 32% menos riesgo de que sus hijos experimenten un crecimiento acelerado, que se caracteriza por nacer con un peso más alto de lo normal y un rápido incremento de peso durante la infancia, una situación que suele asociarse a un mayor riesgo de obesidad  futura. Son las conclusiones de un estudio que ha sido coordinado por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), centro impulsado por la Fundación La Caixa, y se ha publicado en The Journal of Pediatrics.

Así, los bebés cuyas madres no seguían una dieta mediterránea –patrón basado en el consumo de frutas, verduras, cereales, legumbres, aceite de oliva, semillas y frutos secos–, según cuenta Silvia Fernández, investigadora de ISGlobal, a Webconsultas, “nacían con un peso algo más elevado, pero dentro de la normalidad, y en el primer año de vida cogían peso muy rápido”. “El objetivo del estudio era comprobar si la dieta mediterránea en el embarazo afecta al desarrollo de los bebés en dos aspectos: el riesgo cardiometabólico y la trayectoria del crecimiento”, añade.

Este estudio confirma los beneficios que tiene para la descendencia que la madre siga una dieta mediterránea durante el embarazo

La investigación incluyó a 2.892 embarazadas y sus hijos, procedentes de Asturias, Guipúzcoa, Sabadell y Valencia, dentro del Proyecto INMA-Infancia y Medio Ambiente. Las mujeres tenían que rellenar un cuestionario informando sobre lo que comían en el primer y tercer trimestre de la gestación. Y luego se hizo un seguimiento a los bebés, registrando su dieta, peso y altura, desde su nacimiento hasta que cumplieron cuatro años. A esta edad, además, se les hizo un chequeo, que incluía análisis de sangre y medición de la tensión arterial.

El metabolismo de la madre podría afectar al feto

Los resultados revelaron que las gestantes que más acostumbraban a seguir una dieta mediterránea tenían un 32% menos riesgo de que sus bebés nacieran con un elevado peso y que a lo largo de su infancia tuvieran fuertes incrementos de peso. “No sabemos muy bien a qué se debe, pero pensamos que el metabolismo de la madre puede afectar al feto. Pero solo es una suposición que habrá que estudiar”, explica Silvia Fernández.

Respecto a la salud cardiovascular de los pequeños, el estudio no encontró ninguna asociación entre la dieta mediterránea en el embarazo y una reducción del riesgo de enfermedades cardiacas en la infancia, ni un aumento de la tensión arterial ni de los niveles de colesterol, quizás, según los investigadores, porque estas consecuencias aparezcan años después. “Otros estudios lo relacionan con obesidad en la edad adulta”, comenta la investigadora de ISGlobal.

Este estudio demuestra una vez más los beneficios que tiene para la descendencia que la madre siga una dieta mediterránea en el momento del embarazo. Según los investigadores las gestantes que no seguían este tipo de alimentación eran más jóvenes, ingerían más calorías, tenían más probabilidades de ser fumadoras y un nivel socioeducativo más bajo, en comparación con aquellas que solían optar por esta dieta.

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