Los ultraprocesados multiplican por tres la fragilidad en los mayores

Los mayores que consumen grandes cantidades de alimentos ultraprocesados, ricos en azúcares y grasas, tienen un riesgo hasta tres veces mayor de desarrollar síndrome de fragilidad que los que llevan una alimentación más sana.
Escrito por: Natalia Castejón

03/07/2020

Los ultraprocesados multiplican por tres la fragilidad en las personas mayores

Los alimentos ultraprocesados, con grandes cantidades de azúcar y grasas, pueden poner en riesgo la salud, especialmente de las personas mayores. Así lo ha dado a conocer un estudio realizado por miembros del CIBERESP y de IMDEA-Food Institute (CEI UAM+CSIC), que ha expuesto que los ancianos que tienen ese tipo de productos en su dieta presenta un riesgo de desarrollar síndrome de fragilidad hasta tres veces mayor.

La investigación, que se ha publicado en The Journal of Gerontology, se ha realizado gracias a un grupo de 1.822 personas mayores de 60 años que pertenecen a la cohorte Seniors-ENRICA I, una representación de la población de mayores en España. Se les hizo un seguimiento en la dieta y en la salud durante 3,5 años y durante ese periodo se notificaron 132 casos de síndrome de fragilidad, que causa una disminución de la masa muscular (sarcopenia) y que aumenta el riesgo de discapacidad.

La fragilidad en los ancianos está asociada a más riesgo de discapacidad, hospitalización y muerte, de ahí la importancia de promover el consumo de alimentos frescos

Los resultados indicaron que una media de 19,3% de la ingesta total de energía de los mayores fue obtenida por alimentos ultraprocesados. Además, los que más los consumían presentaban un riesgo hasta tres veces mayor de síndrome de fragilidad que los que apenas los incluían en sus dietas. Los investigadores encontraron una asociación entre estos productos y una pérdida de peso no intencional y una lenta velocidad de la marcha, dos de los componentes de la fragilidad.

Galletas, bollos y zumos industriales relacionados con la fragilidad

Entre los productos que los autores relacionaron más con la fragilidad se encuentran: galletas, bollería y pasteles, zumos industriales y lácteos ultraprocesados, que están endulzados, azucarados y saborizados. No obstante, los investigadores han hecho hincapié en que el síndrome de fragilidad se puede revertir gracias a la actividad física y a una dieta saludable y de calidad.

La fragilidad en los mayores está asociada a más riesgo de discapacidad, hospitalización y muerte, por eso subrayan la importancia de promover el consumo de alimentos frescos o que estén mínimamente procesados, especialmente en las dietas de los ancianos.

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