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Los yogures pueden ser una fuente oculta de azúcares en la dieta

Aunque tomar un yogur puede parecer saludable, un estudio británico ha desvelado que la gran mayoría de estos productos tienen una alta cantidad de azúcares añadidos, incluidos los infantiles y los ecológicos.

21/09/2018

madre e hija comiendo yogures

Foto de Freepik © nensuria

Cuando los padres dan un yogur o el clásico petit suisse a sus hijos piensan que le están dando un alimento sano. Pero es muy posible que no sea del todo verdad. Es cierto que estos productos proporcionan calcio, proteínas, minerales y vitaminas, y que resultan beneficiosos para el sistema digestivo, sobre todo los yogures, por las bacterias que aportan. Pero en muchos casos también contienen mucho azúcar añadido, tanta como un su cantidad equivalente de un refresco tipo cola o los zumos artificiales. Un estudio realizado en Reino Unido con 898 yogures y otros productos lácteos señala que tiene la misma cantidad de azúcar o más que los bebidas gaseosas azucaradas, muy por encima de las cantidades recomendadas.

En este estudio británico, publicado en BMJ Open y realizado por un grupo de expertos de las universidades de Surrey y Leeds, se analizaron los yogures y productos lácteos de cinco de los principales supermercados online británicos, que representan el 75% de la cuota de mercado. Se clasificaron en ocho categorías: los dirigidos a niños, los bebidos, los postres, los alternativos (como los de soja), con fruta, de sabores, orgánicos y natural/griego.

Excepto estos últimos, que contenían 5 g de azúcar por 100 g de producto, la cantidad máxima que para la legislación británica puede adjudicarse el lema “bajos en azúcar”, el resto (el 91%) excedía el contenido de azúcar recomendado. Incluidos los infantiles. Así, de los 101 lácteos infantiles (yogures o quesos frescos) investigados solo dos tenían menos de 5 g de azúcar por 100 g de producto. La media era de 10,9 g. En los niños menores de dos años no se aconseja que tomen azúcares añadidos y en los mayores de esa edad se recomienda que la cantidad diaria de azúcares no exceda los 25 g.

Los consumidores perciben los yogures como alimentos saludables, pero si tenemos cuenta los azúcares añadidos que contienen algunos no lo son tanto

En el estudio británico, en segundo lugar, y con cantidades muy similares, se encuentran los lácteos orgánicos o ecológicos, los yogures de sabores y los que tienen trocitos de fruta. Una de las advertencias de los autores del estudio es que muchos de estos productos los consumidores los perciben como saludables, como ocurre con los yogures elaborados con soja o ecológicos, cuando por la cantidad de azúcar que contienen para compensar el sabor ácido de los yogures, no lo son tanto.

Las recomendaciones de la OMS y la EFSA respecto al azúcar

Los postres lácteos con 16,4 gramos de azúcar por cada 100 g eran los que más azúcar contenían. Esto supone un 45% de la ingesta de energía. La Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó en 2015 Ingesta de Azúcares para adultos y niños, unas recomendaciones sobre la cantidad de azúcar que se debería consumir: aconsejaba que el porcentaje de energía procedente de azúcares libres fuera inferior al 10% del total de caloría ingeridas.

Según la EFSA (European Food Safety Autority) los azúcares añadidos de todas las fuentes comprenden sacarosa, fructosa, glucosa, hidrolizados de almidón como jarabe de glucosa, jarabe de alta fructosa y otras preparaciones de azúcar consumidas como tales o añadidas durante la preparación y fabricación de alimentos. Entre sus posibles efectos adversos para la salud se incluyen su influencia negativa sobre el peso corporal, la intolerancia a la glucosa y la sensibilidad a la insulina, factores que pueden propiciar diabetes tipo 2, factores de riesgo cardiovascular, así como caries dental.

En España la situación no es mucho mejor. La organización sinazucar.org recordaba estos días en un hilo de Twitter que en un análisis con 704 yogures comercializados en cuatro supermercados descubrieron que 520 (el 73,83%) contenían una media de 9,3 g de azúcar añadido, lo que supone que proporcionan 15,5 g total, si se tiene en cuenta los 6 g que contiene la lactosa. Los 10 yogures con más azúcar contenían una media de 20,6 g de azúcar añadido, el equivalente a más de 5 terrones de azúcar. Sin duda, un peligro oculto para muchos consumidores, sobre todo para los niños.

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