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El yoga ayuda a mejorar las estructuras del cerebro y sus funciones

Practicar yoga mejora las funciones de áreas cerebrales como la amígdala –que favorece la regulación emocional– o el hipocampo –que influye en la memoria–, y ayuda a controlar la ansiedad y el estrés, según un estudio.
Escrito por: Eva Salabert

16/12/2019

Personas realizando yoga para mejorar las funciones del cerebro

Una revisión científica de 11 estudios ha revelado que la práctica del yoga es muy saludable para nuestro cerebro, ya que contribuye a mejorar muchas de las estructuras y funciones cerebrales que también se ven beneficiadas al realizar ejercicio aeróbico. Los cambios cerebrales observados en los individuos que hacen yoga se han asociado a mejores resultados en test cognitivos y en la capacidad para regular las emociones.

La nueva investigación ha sido liderada por Neha Gothe, profesora de kinesiología y salud comunitaria de la Universidad de Illinois, que ha explicado que encontraron aumentos en el volumen del hipocampo –una región del cerebro que interviene en el procesamiento de la memoria, que disminuye con el envejecimiento, y a la que afectan especialmente la demencia y el alzhéimer– en las personas que practicaban yoga, un efecto que también se había observado con la práctica de ejercicio aeróbico.

El yoga ayuda a controlar el estrés porque mejora estructuras cerebrales involucradas en la regulación emocional, reduciendo la ansiedad y la depresión

Los participantes de cinco de dichos estudios no habían practicado yoga anteriormente, y lo hicieron en una o más sesiones a la semana durante 10-24 semanas, y la salud de su cerebro se evaluó antes y después de la intervención. Los otros estudios examinaron las diferencias en el cerebro de los individuos que practicaban yoga de forma regular y los que no.

Estructuras cerebrales más grandes o eficientes al practicar yoga

Jessica Damoiseaux, profesora de Psicología de la Universidad Estatal de Wayne, y otra de las autoras del trabajo, que se ha publicado en Brain Plasticity, afirma que aunque muchos de los estudios revisados no son concluyentes, sus hallazgos sugieren que practicar yoga regularmente provoca cambios importantes en el cerebro.

Según ella, la amígdala, una estructura que favorece la regulación emocional, también suele ser más grande en las personas que practican este ejercicio; y lo mismo ocurre con la corteza prefrontal, la corteza cingulada –involucrada en el control de las emociones, la memoria y el aprendizaje–, y redes cerebrales como la red de modo predeterminado, que en los practicantes de yoga tienden a ser más grandes o eficientes.

Cambios cerebrales que ayudan a reducir el estrés y la ansiedad

Gothe, por su parte, cree que en los efectos positivos que tiene el yoga sobre el cerebro influye el hecho de que ayude a regular las emociones, ya que hay estudios que relacionan el estrés en animales y seres humanos con la contracción del hipocampo y un peor rendimiento en pruebas de memoria.

De hecho, ha declarado que uno de sus anteriores estudios en el que analizaron cómo hacer yoga modifica la respuesta del cortisol al estrés comprobaron que dicha respuesta se atenuaba en las personas que habían practicado yoga durante ocho semanas, y que esto también se relacionaba con mejores resultados en las pruebas de atención, toma de decisiones y cambio de tareas.

La experta concluye que el yoga ayuda a controlar el estrés, tanto en personas con trastornos de ansiedad, como sin ellos, porque mejora la regulación emocional, reduciendo la ansiedad, el estrés y la depresión, lo que parece que mejora el funcionamiento del cerebro. Por ello, los investigadores consideran que deben llevarse a cabo estudios con más participantes y que duren más tiempo con el objetivo de evaluar los cambios que produce el yoga en el cerebro, y compararlos con otros tipos de ejercicio.

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