Asocian bajo peso al nacer con la cercanía de pozos de gas y petróleo

Las embarazadas que residen a unos 10 km de distancia de pozos de gas o petróleo activos podrían tener un riesgo más elevado de dar a luz a bebés con bajo peso, lo que podría tener repercusiones en la salud de los neonatos.
Escrito por: Natalia Castejón

04/06/2020

Se asocian bajo peso al nacer con la cercanía de pozos de gas y petróleo

Las mujeres embarazadas que viven cerca de pozos activos de gas y petróleo, especialmente en zonas rurales, podrían tener un mayor riesgo de que sus bebés nazcan con un bajo peso. Esta ha sido la principal conclusión de un estudio que se ha publicado en la revista Environmental Health Perspectives, y que ha analizado casi tres millones de nacimientos en California (EE.UU.).

Para obtener los resultados se ha tenido en cuenta el peso de los hijos recién nacidos de mujeres cuyos hogares, situados tanto en entornos urbanos como rurales, estaban a unos 10 kilómetros de al menos un pozo activo e inactivo de gas o petróleo entre los años 2006 y 2015.

Las embarazadas que vivían a menos de 1 km de un pozo de gas o petróleo tenían un riesgo 40% mayor de dar a luz bebés con 36 gramos  menos de peso de media

Los hallazgos indicaron que las gestantes que vivían en zonas rurales a menos de 1 kilómetro de estos pozos activos tenían un 40% más riesgo de tener bebés con un bajo peso –unos 36 gramos menos de media en bebés a término– y hasta un 20% más probabilidades de dar a luz un niño con un tamaño inferior a su edad gestacional, todo ello en comparación con las embarazadas que vivían a más distancia o cerca de pozos inactivos.

Nacer con bajo peso puede provocar problemas de salud

Pero eso no era todo, aquellas que vivían próximas a pozos en marcha en zonas urbanas también tenían un riesgo ligeramente superior de tener bebés más pequeños que lo que corresponde a la edad gestacional. Rachel Morello-Frosch, autora principal de la investigación, ha expuesto que tanto nacer con bajo peso como hacerlo con un tamaño inferior a lo normal puede provocar la aparición de problemas de salud en la primera infancia e incluso en la etapa adulta.

Según explican, esto podría deberse a la contaminación que se produce en la gestión y obtención del gas y el petróleo de estos centros, algo que, tal y como muestran los resultados, podrían traspasar la placenta o ser transferidos mediante la vía madre-hijo. Aunque todavía han de realizarse más estudios que corroboren los hallazgos, los autores ya han declarado que este descubrimiento podría contribuir a mejorar las medidas para evitar la exposición de las embarazadas a estos entornos contaminados.

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