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Estimular las células inmunes del cerebro mejora síntomas de alzhéimer

Las células inmunes del cerebro podrían ayudar a prevenir o tratar el alzhéimer, según un estudio en ratones que demuestra que elevar los niveles del gen TREM2 mejora su eficacia para combatir esta demencia.
Escrito por: Eva Salabert

13/03/2018

Concepto cerebro y alzheimer

Los ratones que vieron elevado sus niveles de TREM2 tuvieron menos placas amiloides y menos dañinas.

Aumentar los niveles de la proteína TREM2 podría ayudar a las células de la microglía –que constituyen el sistema inmunitario del cerebro– a resultar más eficaces para combatir el alzhéimer y prevenir el deterioro de las células cerebrales, según se ha comprobado en un estudio realizado en modelos animales de la enfermedad (ratones), que se acaba de publicar en Neuron.

En estudios previos se había observado que TREM2 se encuentra presente en las membranas de la microglía, y los científicos ya habían descubierto que sutiles mutaciones en este gen, que probablemente afecten a sus funciones, incrementaban significativamente el riesgo de que una persona desarrollase alzhéimer en la vejez. De hecho, una grave pérdida de las funciones de este gen origina una rara enfermedad genética cuyos síntomas incluyen demencia de inicio temprano y fracturas óseas.

Los hallazgos sugieren que la microglía (células inmunes) del cerebro puede tener un potencial inexplorado para prevenir o tratar el alzhéimer

Un equipo de investigadores de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) decidieron comprobar si incrementar los niveles de TREM2 podría contribuir a mejorar las funciones de la microglía o, por el contrario, hiperactivarla y provocar una respuesta inmune indeseada en el cerebro. Para averiguarlo desarrollaron una molécula de ADN que contenía el gen humano TREM2, lo que les permitió crear un modelo de ratón con niveles de dicho gen más elevados de lo normal, que se expresaban únicamente en la microglía.

El gen TREM2 protegió el cerebro de los ratones frente al alzhéimer

Aparearon a estos animales con un modelo de ratón de enfermedad de Alzheimer que se conoce como 5xFAD para producir ratones con ambas peculiaridades, es decir, altos niveles de TREM2 y la propensión a desarrollar algunas de los signos que caracterizan a esta demencia, como la aparición de placas amiloides y los cambios inflamatorios en el cerebro. A los cuatro meses de edad los ratones con 5xFAD ya habían empezado a acumular estas placas en el cerebro y, a los siete meses, sus células cerebrales comenzaron a deteriorarse y tenían dificultades para realizar pruebas de memoria.

Sin embargo, el curso de la enfermedad cambió en los roedores con 5xFAD a los que se les habían elevado genéticamente los niveles de TREM2, ya que no solo tenían menos placas amiloides, sino que las que tenían eran menos dañinas. Además, a los siete meses de edad realizaron mejor las pruebas de memoria, con resultados similares a los que obtenían animales sanos.

El aumento de los niveles de TREM2 también logró revertir los signos celulares y moleculares del alzhéimer, reduciendo los niveles de expresión de docenas de marcadores clásicos de inflamación de la microglía, mientras que se estimulaban otras funciones de la microglía, incluyendo la capacidad para eliminar los residuos celulares.

El Dr. X. William Yang, profesor de psiquiatría y ciencias de la conducta en la David Geffen School of Medicine de UCLA, y uno de los autores del trabajo, ha explicado que se desconoce si TREM2 desempeñará el mismo papel en las personas con alzhéimer, y si aumentar sus niveles cuando aparezcan los primeros síntomas de la enfermedad tendrá los mismos efectos que en los modelos estudiados, pero se muestra optimista porque los hallazgos sugieren que las células inmunes del cerebro pueden tener un potencial inexplorado para prevenir o tratar esta demencia.

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