La humedad en el interior del hogar ayudaría a combatir el coronavirus

El aire frío y seco favorece la transmisión de los virus que causan infecciones respiratorias como el SARS-CoV-2, y mantener una humedad ambiental de entre el 40% y el 60% en los hogares podría ayudar a frenar su propagación.
Escrito por: Eva Salabert

02/04/2020

La humedad en el ambiente podría ayudar a combatir el coronavirus

Se ha especulado con la posibilidad de que el aumento de las temperaturas que se suele producir a partir de la primavera, y especialmente en verano, constituya un aliado para combatir al coronavirus SARS-CoV-2 y ayudar a frenar su propagación. Ahora, un equipo de investigadores de la Universidad de Yale que se ha centrado en analizar cómo se transmiten los virus respiratorios, revela que la forma en la que la llegada de las estaciones más cálidas del año afecte a la pandemia no dependerá solo de la efectividad de las medidas de aislamiento social adoptadas, sino también del ambiente generado en el interior de los edificios.

La investigación, que se ha publicado en Annual Review of Virology, ha descubierto que el nivel de humedad en el interior de los hogares puede resultar clave para mantener a raya al coronavirus. Y es que, según estos científicos, el aire frío y seco del invierno ayuda al SARS-CoV-2 a diseminarse entre las personas, mientras que con el incremento de la humedad durante la primavera y el verano el riesgo de transmisión del patógeno a través de las partículas que circulan en el aire disminuye tanto en el exterior como en recintos cerrados como las oficinas o las casas particulares.

Temperatura y humedad del aire y transmisión del SARS-CoV-2

Los investigadores sugieren que, además del distanciamiento social y el lavado correcto y frecuente de las manos, la diferencia entre la humedad y temperatura exteriores y la humedad interior puede ser un factor positivo para reducir las tasas de transmisión viral, aunque los virus todavía podrían seguir transmitiéndose a través del contacto directo con los pacientes con COVID-19 o las superficies contaminadas mientras la humedad aumenta.

El aire frío y seco es un factor clave en la diseminación de virus como el SARS-CoV-2

Akiko Iwasaki, profesora del Departamento de Inmunobiología y del Departamento de Biología Molecular, Celular y del Desarrollo de la Universidad de Yale y principal autora del trabajo, ha declarado que aunque en el mundo desarrollado pasamos el 90% del tiempo en espacios cerrados en contacto cercano con otros individuos, apenas se ha hablado sobre la relación entre la temperatura y humedad del aire interior y exterior y la transmisión aérea del virus.

Según ha explicado la experta desde la antigüedad se conoce que las enfermedades virales que afectan al aparato respiratorio tienen un carácter estacional y su propagación se incrementa durante los meses fríos del año y disminuye en primavera y verano, y en la actualidad los científicos han determinado que el aire frío y seco es un factor clave en la diseminación de virus como el SARS-CoV-2.

El punto óptimo de humedad relativa del aire para dificultar la propagación del coronavirus en los espacios cerrados como el hogar estaría entre el 40% y el 60%

La explicación a este fenómeno, según Iwasaki y su equipo, está en que cuando el aire frío y con poca humedad del exterior se calienta en los espacios interiores la humedad relativa del aire desciende a alrededor de un 20% y este aire menos húmedo constituye una vía libre para la propagación de los virus. El aire cálido y seco tampoco es beneficioso para mantenernos sanos, ya que contrarresta la capacidad de los cilios (diminutos pelos que se encargan de  expulsar microbios y residuos de las vías respiratorias) para cumplir su función de eliminar gérmenes, y los ambientes más secos también reducen la capacidad del sistema inmune para combatir a los patógenos.

Humedad ambiental ideal para frenar al coronavirus

El estudio realizado por los investigadores de Yale menciona experimentos con ratones infectados con virus respiratorios en los que se observaba que estos podían transmitir fácilmente partículas virales a través del aire a roedores no infectados con los que compartían espacio en entornos de baja humedad. Por ello, Iwasaki recomienda el uso de humidificadores en los edificios durante el invierno.

Aunque también advierte que en el caso de zonas con una humedad relativa del aire elevada como los trópicos las gotas infecciosas caen sobre las superficies en el interior de las casas y las partículas virales que contienen pueden sobrevivir durante prolongados periodos de tiempo porque, dice, muchos hogares y otros espacios cerrados están mal ventilados y es habitual que la gente viva hacinada, por lo que los beneficios de una elevada humedad en el ambiente se reducen.

El estudio concluye que el punto óptimo de humedad relativa del aire para los ambientes internos estaría entre el 40% y el 60% porque han comprobado que los ratones que se mantenían en estas condiciones mostraban una capacidad significativamente menor de transmitir los virus a los roedores no infectados, que aquellos que se encontraban en ambientes con una humedad relativa baja o elevada. Además, cuando los ratones se mantenían en entornos con un 50% de humedad relativa también tenían más facilidad para eliminar un virus que habían inhalado y desencadenar una respuesta inmunitaria más potente.

Iwasaki ha querido enfatizar que los estudios solo tienen en cuenta la transmisión a través de las gotas respiratorias y que el coronavirus puede contagiarse en cualquier época del año entre personas que mantengan un contacto estrecho, y que por esa razón aquellos que viven en países cálidos y los que trabajan juntos seguirán siendo susceptibles a contraer la infección, por lo que independientemente de si vives en Singapur, India o el Ártico, es necesario que te laves las manos con frecuencia y evites el contacto social.

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