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Los síntomas del párkinson avanzado mejoran con la apomorfina

Los síntomas de los pacientes en fases avanzadas de la enfermedad de Parkinson pueden mejorar con la administración por vía venosa de apomorfina, un antiguo y conocido medicamento derivado de la morfina.
Anciana recibiendo apomorfina

A la primera semana del tratamiento con apomorfina el 70% notó mejoría.

25 de Abril de 2017

La apomorfina, un derivado de la morfina que nacía en 1869 para curar la homosexualidad y otras ‘conductas desviadas’, pronto amplió su abanico de acción como antiparkinsoniano, e incluso como fármaco contra la disfunción eréctil; este último recurso sin éxito alguno. Será en los años 50 del siglo XX cuando comiencen a hacerse los primeros estudios serios del papel de este componente en el tratamiento de la enfermedad de Parkinson. Casi un siglo después, científicos de la Universidad Médica de Viena (Austria) vuelven a interesarse por este derivado para el tratamiento de esta patología en su fase avanzada.

La investigación, dirigida por la doctora Regina Katzenschlager y financiada por el fabricante de apomorfina Pharmaceuticals Ltd., se ha centrado en el empleo de la apomorfina para reducir los periodos de empeoramiento de la enfermedad (llamados periodos off o de apagado). Para ello, los expertos han seleccionado a una muestra de 107 pacientes con la enfermedad en una fase ya evolucionada, a los que se les ha administrado por vía venosa, durante la mayor parte del día, placebo o apomorfina de manera aleatoria.

El 70% de los pacientes con párkinson mejoró de manera significativa desde la primera semana de tratamiento con apomorfina, debido a que el fármaco conseguía reducir los periodos de apagado

La evidencia muestra que tras analizar los datos de todos los pacientes, de los que fueron tratados con apomorfina el 70% mejoró de manera significativa desde la primera semana de tratamiento, debido a que el fármaco conseguía reducir los periodos de apagado. Además, también se observó que los movimientos involuntarios más leves que acompañan a estos pacientes en los periodos de mejoría clínica prácticamente desaparecían; algo que hasta ahora ni siquiera el tratamiento tradicional basado en levodopa conseguía.

Este estudio confirma algunas de las conclusiones de ensayos anteriores, y podría facilitar una mejoría importante en la calidad de vida de los pacientes con la enfermedad de Parkinson. Con una salvedad: aunque el uso de este fármaco se muestra eficaz, no es tan fácil de administrar como una píldora, por lo que parece evidente que es necesario continuar investigado nuevas y mejores vías de tratamiento.

Sin cura para el párkinson

El parkinson es una enfermedad degenerativa neuronal de tipo crónico, que afecta tanto a hombres como a mujeres, y de la que pese a los grandes avances científicos que se han producido en el campo de la neurología se desconoce tanto las causas, como la cura.

Hasta el momento el fármaco de tipo oral llamado levodopa ha sido considerado el más adecuado para mejorar la calidad y esperanza de vida de los pacientes que sufren esta enfermedad. Sin embargo, en fases más avanzadas, este medicamento no consigue reducir los tiempos de apagado ni las discinesias (movimientos involuntarios), por lo que estudios aleatorios como el llevado a cabo por la Universidad Médica de Viena son esenciales de cara a un mejor y más eficaz tratamiento.

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