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Un nanodispositivo con luz, eficaz para tratar la vejiga hiperactiva

Desarrollan un nanodispositivo, probado con éxito en ratas, que permite controlar las células nerviosas de la vejiga y evitar el deseo irrefrenable de miccionar característico de la vejiga hiperactiva.
Escrito por: Caridad Ruiz

08/01/2019

Hombre adulto mayor con problemas de incontinencia urinaria

La necesidad frecuente y repentina de miccionar, que es el principal síntoma de la vejiga hiperactiva, un problema de incontinencia que suele generar pérdidas de orina en millones de habitantes, podría controlarse gracias a un nanodispositivo que tiene la capacidad de regular las células nerviosas de la vejiga para prevenir este molesto trastorno. El aparato ha sido creado por científicos de la Universidad de Washington, de la Universidad de Illinois y de la Facultad Feinberg de Medicina, todas en EE.UU., y los resultados de su investigación, que se ha realizado con ratas, se han publicado en la revista Nature.

El nanodispositivo incorpora una tecnología, llamada optogenética, que permite utilizar la luz para controlar a las células. No es la primera vez que se usa la optogenética en medicina: ya antes se ha empleado para ver cómo funciona nuestro cerebro, pero el nuevo dispositivo, además, trata de modificar el comportamiento de las células nerviosas, en concreto las que se encuentran en la vejiga.

Para ello, en este experimento los investigadores inocularon en los ratones un virus inofensivo con instrucciones genéticas para que las células nerviosas de la vejiga produzcan unas proteínas sensibles a la luz. Al mismo tiempo, inyectaron a los animales un medicamento que causa vejiga hiperactiva, y les implantaron el dispositivo biooptoelectrónico miniaturizado con una intervención quirúrgica, de la que se recuperaron a los siete días sin efectos secundarios importantes, ni cambios de peso o de movimiento.

La optogenética podría aplicarse a los pacientes con vejiga hiperactiva, empleando dispositivos de mayor tamaño mediante catéteres

El implante consistía en un circuito cerrado con un sensor que controla cuándo la vejiga está llena, unos diminutos LED para el control optogenético, una batería inalámbrica, y un sistema de registro de datos, todos ellos interconectados entre sí.

Una luz que restablece la función vesical normal

El sistema identificaba automáticamente en tiempo real cuándo se producía alguna disfunción de los patrones de micción, de forma que los LED se activaban para estimular con optogenética determinados nervios de la vejiga, y se restablecía la función vesical normal. Una vez que la situación volvía a la normalidad, los LED se apagaban y se interrumpía el tratamiento. De esta forma, se alivió la necesidad frecuente de orinar de los animales.

Según los investigadores, esta tecnología también podría funcionar en humanos, aunque el dispositivo podría ser de mayor tamaño e implantarse sin necesidad de cirugía, mediante catéteres. Hoy ya existe un implante que administra corrientes eléctricas continuas para el tratamiento de la vejiga hiperactiva, sin embargo, presenta varios inconvenientes: estimula muchos nervios y no solo los que controlan la vejiga, por lo que puede afectar a otros órganos, y además resultar muy incómodo para el paciente.

En cambio, la optogenética solo se dirige a unos nervios específicos y únicamente en aquellos momentos en los que es necesario. Según los investigadores, en un futuro incluso es posible que esta tecnología pueda emplearse para el tratamiento del dolor o de la diabetes, de forma que se estimulen las células pancreáticas para que secreten insulina.

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