Cómo proteger el suelo pélvico en el embarazo
El suelo pélvico es un conjunto de músculos y tejidos que sujetan órganos tan vitales como la vejiga, la vagina y el recto. El embarazo y el parto vaginal pueden dañarlo. Te decimos qué precauciones debes tomar para protegerlo.

Revisado por:

Dra. Gema García Gálvez

Ginecóloga experta de Centrada en Ti de TENA Lady

Qué es el suelo pélvico y cómo protegerlo en el embarazo

Actualizado: 23 de noviembre de 2022

El suelo pélvico es un conjunto de músculos y tejidos de sostén que cierran la cavidad pélvica (según estudios con forma de 'doble cúpula') y sujetan hacia ambos lados de la pelvis ósea, órganos tan importantes como la vejiga, la vagina-útero y el recto. Cuando son dañados o se debilitan, se descuelgan estos órganos alterando los mecanismos de continencia (pérdidas de orina, gases o heces), produciendo dolor, trastornando la sexualidad…, en definitiva, influyendo de forma importante en la calidad de vida.

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El embarazo y el parto por vía vaginal son, junto a la edad, los principales factores de riesgo que influyen en el deterioro de la musculatura del suelo pélvico, un trastorno que puede tener consecuencias tan serias y molestas como la incontinencia urinaria o fecal, problemas de columna, o dolor al mantener relaciones sexuales.

Un parto vaginal duplica el riesgo de sufrir alteraciones en el suelo pélvico si se compara con un parto mediante cesárea. Por eso, si vas a tener un bebé, debes saber cuáles son las medidas que puedes tomar durante la gestación para llegar al momento del parto lo más preparada posible, y disminuir así el riesgo de lesiones en esa zona tan delicada.

Cómo evitar problemas en el suelo pélvico en el embarazo

Cuando una mujer se queda embarazada, puede que ya tenga debilitados los músculos del suelo pélvico por otros factores de riesgo, como haber practicado deportes de impacto, por ejemplo. La doctora Gema García Álvarez ginecóloga experta de Centrada en Ti de TENA Lady advierte que la labor de prevención del daño ha de comenzar antes del parto, y que toda mujer embarazada con alguno de los siguientes factores de riesgo debería ser evaluada y atendida, de forma individualizada o en grupo, por un fisioterapeuta:

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  • Sobrepeso al inicio o ganancia ponderal excesiva durante los primeros meses.
  • Primer embarazo a partir de los 38 o 39 años.
  • Antecedentes de un parto previo complicado y que no realizó rehabilitación posterior.
  • Embarazo gemelar.
  • Presentar pérdidas de orina ya al comienzo de la gestación.
Ejercicios suelo pélvico embarazo

Para preservar la función del suelo pélvico durante el embarazo, la ginecóloga nos ofrece una serie de recomendaciones básicas:

  • Icono: evitar el sobrepeso

    Evitar el sobrepeso

    Intentar no ganar más de 11-12 kilos a lo largo de toda la gestación (menos si la mujer presentaba sobrepeso antes de quedar embarazada).

  • Icono: evitar el estreñimiento

    Evitar el estreñimiento

    El tránsito intestinal de las embarazadas siempre es mas lento, hay que extremar medidas higiénico-dietéticas, porque el estreñimiento está directamente relacionado con el prolapso de órganos pélvicos.

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  • Suelo pélvico

    Realizar ejercicios de fisioterapia

    Hacer ejericios de fisioterapia de forma dirigida e intensiva, indicados para el fortalecimiento de los músculos del suelo pélvico, “sobre todo en primíparas que presentan síntomas en el primer y segundo trimestre”.

  • Masaje perineal

    Aprender la técnica del masaje perineal

    Para reducir las posibilidades de que se produzcan desgarros durante el parto y evitar la episiotomía, es aconsejable que aprendas la técnica del masaje perineal, que sirve para que los tejidos que rodean la vagina se vuelvan más elásticos. El periné es la zona situada entre la vagina y el ano. Es conveniente que te hagas el masaje todos los días, desde la semana 34 de embarazo, aplicándote previamente en las manos y en el periné aceite de rosa mosqueta para favorecer la lubricación de los tejidos. Como es natural, antes y después del masaje debes lavarte bien las manos. Busca la postura que te resulte más cómoda y comienza masajeando con suavidad el exterior de la vagina; después introduce ambos pulgares en la vagina y empuja ligeramente hacia los lados y hacia abajo. Termina masajeando la piel entre la vagina y el ano.

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Creado: 10 de octubre de 2011

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