23 de mayo de 2012

El síndrome de transfusión feto-fetal es una complicación que se produce en los embarazos gemelares univitelinos (que derivan de un solo cigoto), cuando los bebés comparten la placenta; se trata de los gemelos idénticos, procedentes de un solo óvulo (que se dividió tras la fecundación) y un espermatozoide. El cordón umbilical de ambos bebés llega a la misma placenta y se pueden producir conexiones entre los vasos sanguíneos (arterias y venas) de un feto con los del otro. El problema se origina cuando uno de los fetos transfiere sangre al otro, que recibe demasiada sangre; el primero, llamado donante, apenas recibe alimento y el otro, llamado receptor, lo hace en exceso.
El donante no crece lo suficiente, apenas orina y tiene muy poco líquido amniótico; puede morir por falta de sangre, que se traduce en falta de oxígeno (hipoxia).
El receptor, por el contrario, recibe sangre en exceso y crece y orina mucho, produciendo demasiado líquido amniótico. Este feto puede morir a causa de un fallo cardiaco, porque el exceso de sangre obliga a su corazón a esforzarse por encima de su capacidad normal.
Si el síndrome se produce de forma precoz en el embarazo y no es tratado adecuadamente existe un alto riesgo de muerte para ambos fetos (entre el 80 y el 100%) y un alto porcentaje de los supervivientes presentará graves complicaciones después del parto e incluso a largo plazo.
ESPECIAL
“La ICSI, una variante de la fecundación in Vitro, asegura la fertilización en un 70-75% de los casos"
24% de las parejas que no tuvieron un hijo con ayuda de la fecundación in vitro, lo consiguieron solas años después
El estudio revela que también hubo un 17% de embarazos ‘espontáneos’ entre aquellos que ya habían conseguido descendencia con la FIV.
Fuente: ‘Fertility and Sterility'