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Bebés y niños
Disciplina positiva para niños
La disciplina positiva es una forma de educar a los niños basada en el respeto mutuo, el cariño y la comprensión, que favorece el desarrollo emocional de los menores, y refuerza los vínculos afectivos entre padres e hijos.
Escrito por Celia Rodríguez Ruiz, Psicóloga clínica sanitaria, especialista en pedagogía y psicología infantojuvenil

Beneficios de la disciplina positiva para tus hijos

La disciplina positiva es un modelo educativo que cobra cada vez más fuerza porque proporciona numerosos beneficios para el desarrollo del niño, pero también para los adultos que se encargan de criarlo, y constituye una auténtica filosofía o modo de vida que se extiende más allá del modo de educar.

Estos son los principales beneficios de educar a tus hijos con disciplina positiva:

  • Los niños pueden desarrollar la responsabilidad; entienden que sus actos tienen consecuencias, y actúan con libertad, pero conociendo hasta donde llegan sus actos, mientras que con otros tipos de disciplina no entienden por qué tienen que actuar de una manera determinada.
  • Los niños comprenden las normas establecidas y se comprometen con ellas, a diferencia de lo que ocurre en otros modelos educativos en los que reciben las normas impuestas y no se comprometen porque no siempre las entienden.
  • La disciplina positiva favorece la buena salud emocional de los niños; contribuye al desarrollo de una sana autoestima y favorece la gestión de las propias emociones y el desarrollo de la inteligencia emocional.
  • Aprenden a ser independientes, no dependen de la opinión de los demás para ser felices, sino que pueden perseguir sus propias metas y saben lo que quieren.
  • Entienden sus errores y las consecuencias que se podrían derivar de ellos, y son capaces de aceptarlos y aprender de ellos, alejándose de la culpa y del autocastigo.
  • Adquieren habilidades importantes y valiosas que les serán de gran ayuda en su vida: resolución de problemas, comunicación, empatía, respeto, colaboración, etcétera.
  • Se fortalece el vínculo afectivo entre el niño y el adulto. El niño se percibe importante, se sabe querido y atendido, y no se siente atacado o criticado. Además, la comunicación, la empatía y la colaboración, favorecen que el vínculo afectivo se refuerce y se mejoren las relaciones y el clima familiar.

Actualizado: 16 de Octubre de 2017

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Escrito por:

Celia Rodríguez Ruiz

Psicóloga clínica sanitaria, especialista en pedagogía y psicología infantojuvenil
Celia Rodríguez Ruiz

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Salud en cifras

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se ha multiplicado en 40 años el número de niños y adolescentes obesos en el mundo
'Fuente: 'Imperial College London y la Organización Mundial de la Salud (OMS)''

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