PUBLICIDAD

Bebés y niños
Mutismo selectivo
En ciertas situaciones sociales algunos niños dejan de hablar, aunque son capaces de comunicarse en otros contextos. Explicamos a qué se debe el mutismo selectivo, un trastorno asociado a la ansiedad, y cómo se trata.
Escrito por Celia Rodríguez Ruiz, Psicóloga clínica sanitaria, especialista en pedagogía y psicología infantojuvenil

Causas del mutismo selectivo en los niños

El mutismo selectivo en los niños es un trastorno complejo, y aunque aparezca sin una causa lógica aparente que lo explique, engloba una explicación compleja en la que intervienen diferentes factores.

Las causas del mutismo son psicológicas, principalmente asociadas a la ansiedad. El niño con mutismo selectivo experimenta ansiedad ante determinadas situaciones sociales, que interpreta como amenazantes. En ese escenario aparece el miedo a ser juzgado por los demás o el temor a no dar la respuesta adecuada, que hacen que la situación sea vivida por el pequeño como una auténtica amenaza, y le produzca el bloqueo o inhibición del habla.

Relación entre ansiedad y mutismo selectivo

El mutismo selectivo aparece asociado a la ansiedad pero, ¿por qué algunos niños manifiestan mutismo selectivo cuando experimentan ansiedad, y otros no? El mutismo selectivo es un comportamiento que aparece como resultado de la combinación de un tipo de vulnerabilidad biológica que hace que el niño tenga una mayor predisposición a la ansiedad, unido a un proceso de aprendizaje, es decir, que este trastorno del habla se produce a consecuencia de una combinación de genética y ambiente.

Algunos niños tienen mayor predisposición a la ansiedad, y los que padecen el trastorno también han experimentado ansiedad social en diferentes situaciones, además de timidez, retraimiento, formas leves o moderadas de ansiedad por separación, e incluso fobia social. Esta predisposición genética se une a la influencia ambiental, que les conduce a aprender respuestas como el mutismo para sobrellevar dicha ansiedad.

El mutismo selectivo puede ser entendido como una respuesta aprendida mediante un proceso de condicionamiento, que puede desempeñar un papel crucial en la adquisición y mantenimiento de la respuesta de inhibición. El niño experimenta ansiedad ante determinadas situaciones sociales, no se siente seguro, y piensa que mantenerse callado en estos casos puede darle resultado, ya que consigue desviar la atención social y evitar futuras situaciones que le producen temor. El pequeño no supera la situación, no se enfrenta a su temor, sino que lo evade, y aparentemente se libra del mismo.

Además, en muchos casos, el mutismo puede verse reforzado por las conductas de los adultos más cercanos al menor, que le prestan más atención, le evitan las situaciones temidas, le sobreprotegen, etcétera.

Actualizado: 14 de Noviembre de 2017

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

Síguenos en las redes sociales

Síguenos en las redes sociales

PUBLICIDAD

Escrito por:

Celia Rodríguez Ruiz

Psicóloga clínica sanitaria, especialista en pedagogía y psicología infantojuvenil
Celia Rodríguez Ruiz

PUBLICIDAD

Salud en cifras

5%
de reducción de la vacunación del sarampión en niños de 2 a 11 años puede triplicar su incidencia en estas edades
'Fuente: 'Universidad de Stanford y Escuela de Medicina Baylor (Estados Unidos)''

PUBLICIDAD