Miedo a la oscuridad en los niños
El miedo a la noche y a la oscuridad suele aparecer en niños a partir de los dos años de edad y puede persistir y dar lugar a la nictofobia, una fobia que causa un gran malestar emocional. Conoce sus causas y qué hacer para superarla.

Cómo ayudar a tu hijo a superar el miedo a la oscuridad

Actualizado: 2 de septiembre de 2021

La fobia a la oscuridad puede interferir de modo significativo en todos los ámbitos de la vida, tanto durante la infancia y adolescencia, como al llegar a la adultez si aún la sigues sufriedo. Por ello, te explicamos qué debes hacer para eliminarla si tú, tu hijo, o algún otro menor de tu entorno, sufre nictofobia o miedo a la oscuridad:

  • Normalizar el miedo. En primer lugar, debes llegar a un compromiso con tu hijo acerca de la superación del miedo. Debes hacerle ver que tener miedo es normal pero que tenemos que superarlo a medida que nos vamos haciendo mayores y que lo va a conseguir. El pequeño debe saber también que superar el miedo a la oscuridad no implica que sus papás no le atiendan cuando lo necesite. Debemos expresarle que si nos necesita, igualmente estaremos a su disposición.
  • Crear un buen ambiente. Preparar un ambiente agradable antes de ir a la cama o a exponerse a la oscuridad: intenta que no haya discusiones durante la cena; si estáis de excursión y vais a entrar a una cueva hacedlo “jugando a que sois unos exploradores”. Tanto en niños, como en adultos con fobia a la oscuridad, es importante que en los momentos previos a su exposición no tengan una activad emocional elevada; en los niños podemos conseguirlo con juegos tranquilos, y en adultos con técnicas de relajación o respiración abdominal.
  • Controlar el pensamiento y las imágenes asociadas a la oscuridad. Para lograrlo, lee a tu pequeño historias en donde no ocurre nada malo en la oscuridad, o en las que aparezcan sus superhéroes. Si eres un adulto, intenta razonar qué es lo que te da miedo y si realmente eso puede estar ocurriendo o tiene altas probabilidades de ocurrir.
  • Exposición progresiva a la situación. Si el niño no duerme solo puedes ir aumentando progresivamente el tiempo en que lo va haciendo. En el caso de los adultos, haz una jerarquía de situaciones que te producen de menos a más miedo y ve exponiéndote gradualmente a ellas.
Madre e hija mirando debajo de la cama
  • No evitar el miedo. Si el niño te llama en mitad de la noche acude a su habitación, pero intenta no dar la luz para que se calme mientras las luces permanecen apagadas. Si eres adulto, intenta relajarte igualmente, o pide a alguien que te hable en la situación de oscuridad, en lugar de marcharte o no acudir.
  • Ver lo bueno del 'lado oscuro'. Intenta disfrutar de la oscuridad: en el caso de los niños, podéis hacer juegos con linternas o de sombras, en los que reinen las risas y el buen rollo.
  • Solicitar ayuda profesional. Si el problema se prolonga, lleva al niño al psicólogo: está bien que hayas intentado resolverlo desde casa, pero en las fobias es muy frecuente que se requiera una terapia psicológica. Desde la psicología cognitivo-conductual los  tratamientos implican la exposición a los estímulos temidos de una manera controlada y jerarquizada, sin respuesta de ansiedad, dando lugar a la eliminación de la misma. En el caso de los niños se trabaja mucho desde el juego y la elaboración de situaciones emotivas en la oscuridad. Además de la exposición, el terapeuta enseña estrategias que permiten el control de los pensamientos activadores del miedo.

Creado: 1 de septiembre de 2021

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