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Disruptores endocrinos en los alimentos
Los disruptores endocrinos, que alteran el sistema hormonal y se asocian a diversas enfermedades, están presentes en algunos alimentos y productos de uso diario. Te explicamos cómo reducir la exposición a estos tóxicos.
Escrito por Beatriz Robles, Consultora experta en seguridad alimentaria

Cómo actúan los disruptores endocrinos y a quién afectan

Bebé con productos de puericultura

Los disruptores endocrinos no afectan a todos por igual.

Los disruptores endocrinos (DE) llegan a nuestro cuerpo por ingestión de comida, polvo y agua, por inhalación de gases y partículas del aire, y por contacto a través de la piel. Pueden pasar al feto por medio de la placenta, y a los bebés con la leche materna.

Algunos de ellos pueden permanecer en el medio durante muchos años, y esa es la explicación de que compuestos cuyo uso está prohibido desde hace muchos años puedan seguir incorporándose a la cadena alimentaria, incluso aunque se esté cumpliendo la normativa.

El sistema endocrino es muy complejo y está involucrado en numerosos procesos en el organismo: el desarrollo celular en el feto, el crecimiento, la reproducción, el estrés, el metabolismo energético… Por este motivo, los efectos de los disruptores endocrinos son muy diversos.

Los DE tienen mecanismos de acción similares a las hormonas y suelen tener dos maneras de alterar las funciones hormonales: actúan directamente sobre el receptor hormonal, o actúan sobre la proteína que controla la liberación hormonal. Además, la acción de un disruptor individual cambia al combinarse con otros, y sus consecuencias adversas se multiplican si actúan varios elementos disruptores a la vez.

A quién afectan los disruptores endocrinos

No todas las personas se ven afectadas por igual. Los efectos pueden aparecer a cualquier edad, y mientras que en los adultos el efecto se presenta en el momento de la exposición, pero se reduce o desaparece una vez que el disruptor se elimina, las mayores consecuencias aparecen cuando la exposición a disruptores endocrinos se produce en las etapas de desarrollo: durante el periodo fetal, la niñez y la adolescencia. En estos momentos, los DE pueden afectar a los tejidos que se están formando y los efectos son permanentes.

Sus resultados pueden aparecer poco tiempo después de la exposición, pero también pueden pasar desapercibidos y manifestarse muchos años después; por ejemplo, en el momento en el que la persona afectada intenta tener hijos y descubre que tiene un problema de infertilidad.

Además, estos efectos pueden pasar de generación en generación. Los DE no modifican el ADN pero pueden afectar a su sistema de regulación. Por eso algunas de sus manifestaciones están apareciendo ahora, pero el origen puede estar en que nuestros ascendientes tuvieron contacto con estos agentes.

Problemas asociados a la exposición a DE

Algunos de los efectos perjudiciales para la salud que pueden ocasionar los disruptores endocrinos son:

  1. Sobre los órganos sexuales: en los varones aparece malformación en el pene, descenso incompleto de los testículos, escasa cantidad de espermatozoides, hiperplasia de próstata, cáncer de testículos. En las mujeres puede adelantarse la pubertad, aparecen trastornos en la ovulación y la lactación, endometriosis, o cáncer de mama.
  2. Sobre el sistema inmune: enfermedades autoinmunes y mayor susceptibilidad a infecciones.
  3. Sobre el sistema cardiorrespiratorio: asma, hipertensión, infarto.
  4. Sobre el cerebro y el sistema nervioso: alzhéimer, párkinson, dificultades de aprendizaje.

Actualizado: 22 de Enero de 2018

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