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Disruptores endocrinos en los alimentos
Los disruptores endocrinos, que alteran el sistema hormonal y se asocian a diversas enfermedades, están presentes en algunos alimentos y productos de uso diario. Te explicamos cómo reducir la exposición a estos tóxicos.
Escrito por Beatriz Robles, Consultora experta en seguridad alimentaria

Disruptores endocrinos en los alimentos

Disruptores endocrinos en los alimentos

Los fitoestrógenos son un disruptor endocrino presente en los alimentos de forma natural.

Algunos disruptores endocrinos (DE) como los fitoestrógenos o los micoestrógenos están presentes en los alimentos de forma natural, y otros llegan a la cadena alimentaria a través del medio ambiente.

Los disruptores endocrinos que podrían aparecer en los alimentos son:

  • Ftalatos

    Los ftalatos se usan con frecuencia en la elaboración de envases de productos para la higiene corporal.

    Ftalatos

    Son compuestos que se añaden a los plásticos para aumentar su flexibilidad, como en el policloruro de vinilo (PVC). Por sí mismos no producen toxicidad, pero cuando son metabolizados en los riñones y los pulmones dan lugar a compuestos que sí pueden tener efectos adversos para la salud.

    En 1999 la Comisión Europea publicó una Decisión para prohibir la comercialización de juguetes y artículos de puericultura destinados a que los niños se los introdujeran en la boca que contuvieran esta sustancia, y la Directiva 2005/84 (y su trasposición en el Real Decreto 1114/2006) prohibió el uso de los ftalatos en juguetes y artículos de puericultura en general. Exceptuando esta restricción, los ftalatos están permitidos para su uso en materiales en contacto con los alimentos.

  • Bisfenol A

    El uso de bisfenol A está prohibido en la fabricación de todo tipo de materiales de puericultura por su alta toxicidad para los más pequeños.

    Bisfenol A

    Es uno de los compuestos más controvertidos por las dudas que hay sobre su seguridad y se utiliza para la fabricación de policarbonato y resinas epoxi-fenólicas. Está autorizado por el Reglamento 10/2011 para emplearse en materiales en contacto con los alimentos, pero su uso está prohibido en la fabricación de biberones. Puede aparecer en envases de plástico y recubriendo el interior de las latas de conserva. No se utiliza en la elaboración de plásticos de tipo PET (polietilenentereftalato), PE (polietileno), ni PP (polipropileno).

    La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria emitió una opinión científica en 2015 en la que redujo la Ingesta Diaria Tolerable o IDT –que es la cantidad de una sustancia química que puede ser ingerida diariamente durante toda la vida sin presentar un riesgo importante para la salud– de 50μg/kg peso corporal/día a 4μg/kg peso corporal/día, y concluyó que a dosis 100 veces superiores a la IDT podrían aparecer efectos adversos en el riñón o el hígado.

    La EFSA concluyó que los niveles de exposición al bisfenol A en la UE no plantean riesgos para la salud humana, ya que son entre tres y cinco veces inferiores a la IDT de 4μg/kg peso corporal/día. Sin embargo, la Agencia Europea para Sustancias y Preparados Químicos (ECHA) confirmó en junio de este mismo año que el bisfenol A es un disruptor endocrino que puede tener efectos graves para la salud, y la EFSA va a volver a examinar el riesgo.

  • Metales pesados

    Metales pesados como el plomo o el cadmio se encuentran en pescados azules como el atún, siendo desaconsejado su consumo a las mujeres embarazadas y niños menores de tres años.

    Metales pesados

    Algunos metales como el plomo, el mercurio o el cadmio pueden aparecer en el medio ambiente de forma natural o por efecto de las actividades industriales (producción de energía, transporte, gestión de residuos…) y domésticas (uso de pinturas, aerosoles…).

    No se degradan y pueden acumularse en la cadena alimentaria, aumentando su concentración a medida que se va ascendiendo en la cadena trófica. Para que los alimentos puedan comercializarse, tienen que cumplir con los límites máximo de contaminantes que establece la legislación. No obstante, los metales pesados pueden tener un efecto acumulativo.

    En España las principales fuentes de exposición a estos metales son los cereales por su alto consumo y los pescados azules de gran tamaño, como el atún o el pez espada, porque son depredadores de peces más pequeños que están contaminados y los metales van acumulándose.

    La Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN) recomienda que las mujeres embarazadas o lactantes y los niños menores de tres años eviten el consumo de estos pescados, y limita su ingesta a 50g/semana o 100g/2 semanas, en niños de entre tres y 12 años. 

  • Dioxinas y bifenilos policlorados

    La mayor parte de la exposición a dioxinas se produce a través de los alimentos contaminados.

    Dioxinas y bifenilos policlorados

    Aparecen en los alimentos por contaminación. Las dioxinas son subproductos de procesos térmicos industriales y se acumulan en la cadena alimentaria, fundamentalmente en el tejido graso de los animales. La OMS calcula que el 90% de la exposición a dioxinas se produce a través de los alimentos. Una parte de los bifenilos policlorados se incluyen en el grupo de las dioxinas.

    Un informe de la EFSA de 2012 estimó que la exposición a estos compuestos en la UE había descendido entre un 16% y un 79% entre 2002 y 2012. Hay establecidos legalmente límites máximos de dioxinas y PCBs para numerosos grupos de alimentos.

  • Fitosanitarios

    La utilización de compuestos fitosanitarios está autorizada por la Unión Europea, siendo el procedimiento de reglamentación bastante complejo.

    Fitosanitarios

    Son sustancias que protegen a los vegetales de organismos nocivos, mejoran su conservación, y previenen o destruyen el crecimiento de vegetales o de partes indeseables. En definitiva, mejoran la producción agrícola. Para que un compuesto pueda utilizarse como fitosanitario en la Unión Europea, tiene que estar previamente autorizado e incluido en el Reglamento 1107/2009.

    Conseguir esta autorización es un procedimiento complejo; cada Estado miembro de la UE tiene que realizar una evaluación del riesgo del compuesto para asegurar que es inocuo para la salud. En esta evaluación se tienen en cuenta factores como la cantidad de sustancia que llega al alimento según las condiciones de uso del fitosanitario, y las cantidades de ese alimento que se consumen habitualmente en la dieta.

    También hay establecidos límites máximos de residuos de plaguicidas en el Reglamento 396/2005, de manera que los alimentos que superen esos límites no se pueden comercializar. Las sustancias autorizadas con acción fitosanitaria se pueden consultar en la página del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente.

Efectos acumulativos de los pesticidas

Desde 2005, sin embargo, hay una importante asignatura pendiente que preocupa a las organizaciones de consumidores: evaluar los efectos acumulativos de los plaguicidas. Es decir, puesto que en una misma planta se pueden utilizar varios compuestos diferentes, es necesario saber qué efectos puede tener sobre la salud el hecho de que en un mismo alimento se puedan encontrar residuos de varias sustancias.

Todas estas medidas se encaminan a controlar los efectos tóxicos generales de los fitosanitarios. Pero, debido a las dificultades para saber qué compuestos pueden actuar como disruptores endocrinos, y a la complejidad de sus mecanismos de acción, la EFSA y la Agencia Europea para Sustancias y Preparados Químicos (ECHA) están elaborando una guía para que las autoridades responsables puedan identificar específicamente los disruptores endocrinos en los productos fitosanitarios.

En julio de este año los miembros de la Unión Europea establecieron los criterios para identificar los disruptores endocrinos en pesticidas y la Comisión Europea propuso en septiembre los criterios de identificación en biocidas. El 4 de octubre de 2017 el Parlamento Europeo vetó la propuesta de la Comisión sobre los criterios químicos que identifican las sustancias químicas que provocan alteraciones hormonales, por haber dejado fuera varios químicos presentes en pesticidas.

Actualizado: 15 de Febrero de 2018

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