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Permarexia, eternamente a dieta
Contar las calorías ingeridas de forma compulsiva, escrutar las etiquetas y alternar continuas dietas milagro para adelgazar son signos de permarexia. Conoce los riesgos para la salud de este trastorno alimentario y cómo evitarlo.
Escrito por Leire Moneo, Periodista experta en alimentación

Tratamiento de la permarexia y plan nutricional para combatirla

Tratamiento de la permarexia

Para detectar a tiempo el problema de la permarexia y ponerle solución, resulta fundamental contar con un equipo de profesionales multidisciplinar que atienda al paciente. “En concreto, deben participar profesionales de la psicología, la psiquiatría, la nutrición y la medicina”, advierte Antoni Grau, director clínico de ITA, especialistas en salud mental y en trastornos de la conducta alimentaria. Y esta es una idea que también defiende Luján Soler, decana del Colegio Profesional de Dietistas-Nutricionistas de la Comunidad de Madrid, quien afirma que “entre todos es posible detectar el problema de manera más eficaz”.

El primer paso del tratamiento de la permarexia consiste, según apuntan los expertos, en la toma de conciencia del problema, es decir, reconocer y detectar el enorme poder que ha adquirido el peso corporal y la dieta en la vida de esta persona. “A continuación resulta muy importante entender el significado que tiene la delgadez para cada individuo en concreto, y cuáles son las carencias que se intentan paliar con la pérdida de peso. Una vez identificados estos factores, se intenta que la persona utilice otros mecanismos de afrontamiento de estas carencias, procurando superarlas, siempre que esto sea posible y deseable, o aceptándolas, cuando no sea posible cambiarlas”, explica Grau.

El experto añade que “en paralelo se requiere de la intervención de un nutricionista que restaure el equilibrio nutricional y desmitifique ciertas creencias sobre los alimentos, así como un médico que valore las posibles alteraciones que hayan podido aparecer en la salud, y un psiquiatra que diagnostique posibles trastornos asociados y, en algunos casos, prescriba medicación para paliar algunos síntomas”.

Anticiparse a las recaídas
El trabajo de los psicólogos y el entorno es clave para hacer entener su problema al paciente.

Anticiparse a las recaídas

De esta manera, tal y como afirma Sergio García Soriano, miembro del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid, “el psicoterapeuta funciona como un espejo limpio, sin juzgar, para devolverle al paciente un pensamiento saludable y una sonrisa cuando sea necesario. Los trabajos que se realizan son de 'deconstrucción' o de 'reestructuración cognitiva', que dicho en román paladino se traduce en ayudarle a encontrar una nueva perspectiva de vida, y ponerle comportamientos a esa nueva forma de pensar”.

El trabajo con el psicoterapeuta debe ser constante y tenaz, ya que pueden aparecer recaídas, pues “forma parte del tratamiento”, apunta García Soriano, quien detalla que “lo que hacemos en esos casos con el paciente es entrenarles para que ellos/as sepan cuándo van a recaer y por lo tanto evitarlo… Esos tropiezos no son accidentales, pues ya venían fraguándose en la psiquis de la persona. Y depende de múltiples factores, desde la falta de compromiso con las sesiones, la vulnerabilidad con figuras afectivas con las cuales no ha conseguido una mayor autonomía o incluso el miedo a la novedad que hace que prefieran lo malo conocido que lo bueno por conocer”.

Plan nutricional para combatir la permarexia

Para tratar la permarexia, además del trabajo psicológico con un profesional especializado en trastornos de la conducta alimentaria, resulta esencial contar con un plan nutricional adecuado que ayude al afectado a controlar su alimentación de forma regular en el tiempo.

Plan nutricional para combatir la permarexia
Una alimentación variada, equilibrada y con productos naturales es la base del tratamiento nutricional de la permarexia.

“Las personas con sobrepeso y obesidad que deseen perder peso y mejorar su situación metabólica deben ser evaluadas por un profesional cualificado”, advierte la doctora Ana Zugasti, miembro del Área de Nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), quien hace hincapié en que “el plan dietético para combatir la permarexia va a depender de muchos factores que el profesional debe tener en cuenta, como la edad, enfermedades presentes y sus fármacos concomitantes, objetivos terapéuticos, la motivación del paciente, e incluso la disponibilidad económica y su capacidad de modificar la cesta de la compra. Todo ello debe ser adaptado en función de la evolución de esa persona”.

De hecho, lo más importante para un dietista-nutricionista especializado es “apostar por inculcar una alimentación sana, equilibrada y variada, en la que primen los alimentos naturales que pueden adquirirse en el mercado, y dejando a un lado los productos procesados y precocinados. No hay que tener miedo a los hidratos de carbono, decantándonos preferiblemente por los complejos, ni tampoco hay que tener miedo a las legumbres, que tienen un papel decisivo en el organismo”, recomienda la dietista-nutricionista Luján Soler.

Fijarse en los nutrientes y no en las calorías

Si hay algo en lo que los expertos en nutrición están de acuerdo es en que cuando se quiere perder peso o mantener los kilos a raya “lo más importante no son las calorías, sino los nutrientes. Por eso, siempre resulta fundamental transmitir el mensaje a nuestro paciente de que lo realmente importante está en la calidad nutricional del alimento que ingerimos, mucho más allá del simple cálculo de calorías”, insiste Soler, decana del Colegio Profesional de Dietistas-Nutricionistas de la Comunidad de Madrid, quien hace hincapié en que “resulta un grave error contar calorías y optar por alimentos light, bajos en azúcares añadidos o bajos en sal, porque eso significa que estamos tomando alimentos procesados, en vez de productos naturales que resultan mucho más nutritivos y saludables”.

Fijarse en los nutrientes y no en las calorías
Lo importante en las dietas no son tanto las calorías, sino los nutrientes.

En este mismo sentido se pronuncia la portavoz de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, quien explica que “podríamos diseñar varios planes dietéticos para alguien con permarexia con, por ejemplo, 1.500 kcal, con distinta distribución de macronutrientes (hidratos de carbono, proteínas y lípidos), con alimentos saludables (frutas, verduras, cereales integrales, carnes y pescados magros, aceite de oliva virgen extra, frutos secos), y otro tipo de alimentos que debemos consumir sólo ocasionalmente (alimentos ultraprocesados, ricos en grasas saturadas o trans, con exceso de azúcares refinados). Por tanto, no debemos fijarnos sólo en las calorías, sino en qué tipo de alimentos estamos consumiendo”.

Recuerda Zugasti que las prisas no son buenas aliadas en el camino de la pérdida gradual y saludable de kilos, ya que “los mejores resultados de pérdida de peso con el tratamiento dietético se consiguen cuando la duración de la intervención es de, al menos, seis meses y la motivación y el cambio de hábitos de vida son factores determinantes para el éxito mantenido en el tiempo”.

Actualizado: 8 de Noviembre de 2018

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