Una vez que se sabe que el feto es macrosómico no hay ningún tratamiento que reduzca su tamaño. Los únicos tratamientos que se pueden aplicar son aquellos que evitan las complicaciones durante el parto y en el neonato.

Aunque no hay un acuerdo entre los obstetras, cada vez es más frecuente que en los casos de fetos macrosómicos se opte por un parto por cesárea. Así se evitan las complicaciones mencionadas como traumas, desgarros perineales y distocias.

En el neonato el tratamiento se centra en evitar la hipoglucemia y las alteraciones hidroelectrolíticas que la acompañan. Para ello se suministran sueros con glucosa y con las sales adecuadas para el organismo del recién nacido. También se deben controlar los niveles de bilirrubina y la cantidad de glóbulos rojos en sangre para evitar un posible daño neurológico.

Creado: 9 de agosto de 2011

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