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Dra. Lorea Bagazgoitia

Dermatóloga en el Hospital Ramón y Cajal (Madrid) y autora de ‘Lo que dice la ciencia del cuidado de la piel’
Si sabes cuidar tu piel evitarás la aparición de las manchas y arrugas que provocan su envejecimiento prematuro. La dermatóloga Lorea Bagazgoitia nos ofrece los mejores consejos para lucir una dermis sana a cualquier edad.
Dra. Lorea Bagazgoitia, experta en cuidado de la piel
“El mejor producto antiarrugas es el protector solar frente a UVB, UVA, infrarrojos y luz visible, pues el sol es el principal causante del envejecimiento de la piel”
Escrito por: Natalia Castejón

29/11/2018

Desde trucos casi mágicos a novedosos tratamientos, en internet podemos encontrar gran cantidad de información sobre el cuidado de la piel, pero ¿es fiable todo lo que leemos en nuestras pantallas? Para resolver nuestras dudas, con claridad y fundamento científico, la Dra. Lorea Bagazgoitia, dermatóloga del Hospital Ramón y Cajal de Madrid y autora de Lo que dice la ciencia del cuidado de la piel (Ed. Plataforma editorial), responde a cuestiones que a todos nos preocupan sobre cómo proteger el mayor órgano de nuestro cuerpo por fuera, pero también por dentro, y qué tratamientos son los más indicados para mimarla en función de nuestra edad o la etapa en la que nos encontremos. Ha llegado la hora de que conozcas a fondo las necesidades de tu dermis y la fórmula secreta para evitar manchas y arrugas prematuras, algo que, según la Dra. Bagazgoitia, pasa ineludiblemente por una protección óptima de la piel frente a la radiación solar.


Cuidado de la piel

Tu libro trata sobre el cuidado de la piel basado en la evidencia científica. ¿Crees que estamos un poco perdidos en el cuidado de nuestra dermis por la cantidad de información poco contrastada que se encuentra en internet?

Creo que la información que podemos encontrar en internet es muy abundante, y no siempre es del todo fiable. En este sentido, y según las fuentes que consultemos, estaremos más o menos perdidos. Creo que las recomendaciones deben estar basadas en argumentos sólidos y en estudios científicos, y esto es lo que pretendo transmitir en este libro.

Cuidados básicos que necesita la piel

¿Qué debemos hacer para mantener nuestra piel sana? ¿Qué tipo de productos son más adecuados para cada tipo de dermis?

Lo básico para mantener todas las pieles sanas es una buena higiene, acompañada de protección solar durante el día. La higiene puede hacerse con agua micelar o un syndet –synthetic detergent–, que son productos elaborados de forma artificial, específicos para la piel, y menos agresivos que el jabón natural. Una exfoliación dos veces a la semana puede ser adecuada en términos generales.

Durante la infancia es muy importante la protección solar, ya que el daño solar se acumula y puede permanecer durante toda la vida

Por desgracia, no existen unas normas universales para elegir el producto adecuado, porque puede incluso que no lo haya. Una de las cosas más importantes en las que hay que fijarse para comprar un producto de este tipo es que te resulte agradable a ti; por ejemplo, las personas que tengan la piel seca se sentirán más cómodas con productos más grasos, como puede ser una crema espesa o una pomada, mientras que aquellas con pieles con tendencia al acné optarán seguramente por una crema que les proporcione hidratación, pero sin un exceso de lípidos, como los geles o emulsiones.

¿Cómo podemos saber cuál es nuestro tipo de piel?

En el libro dedico un capítulo precisamente a explicar esto. Los dermatólogos no estudiamos el tipo de piel en la carrera de Medicina, ni durante la especialidad. No existe ninguna clasificación científica seria del tipo de piel. Catalogarla como ‘grasa’, ‘mixta’ o ‘seca’ entra más en el terreno de la subjetividad, que en el puramente científico.

Lo básico para mantener todas las pieles sanas es una buena higiene (con agua micelar o un syndet), acompañada de protección solar durante el día

El tipo de piel depende del equilibrio existente entre la descamación, la reepitelización, la hidratación y la secreción sebácea, y puede verse modificada en función de la temperatura ambiente, la humedad, posibles agresiones externas y, por supuesto, por la edad. Aunque es cierto que los fabricantes de productos cosméticos dividen las pieles en seca, mixta o normal.

Lorea
Dra. Lorea Bagazgoitia

Los hombres suelen tener la piel grasa, al igual que ocurre en los adolescentes por los cambios hormonales a los que se enfrentan, que aumentan los andrógenos, estimulantes de sebo. Sin embargo, la piel seca suele darse en edades más avanzadas y en personas que han abusado del sol. Hay que tener en cuenta que el principal factor que condiciona nuestro tipo de piel es la genética, al igual que ocurre con el color del cabello o de los ojos.

El tipo de dieta también influye en la piel, ¿cómo podemos conseguir que nuestra piel esté cuidada y sana mediante la alimentación? ¿Qué alimentos debemos evitar?

Una alimentación equilibrada, con abundancia de verduras y frutas, y baja en azúcares libres, grasas trans y saturadas nos ayuda a estar sanos y, por tanto, nuestra piel estará sana. No hay ningún alimento en concreto que haga que nuestra piel brille más o se mantenga más joven, lamentablemente.

Una piel bronceada es consecuencia del contacto con algún UV, que indica que la epidermis ha sufrido

En el caso de los alimentos a evitar, salvo en casos muy concretos de ciertas enfermedades bien definidas, como la dermatitis herpetiforme –una enfermedad de la piel causada por la sensibilidad al gluten, aunque tan solo uno de cada 365 celiacos la padecen–, o las personas alérgicas a la proteína de la leche de vaca, en general, no hay motivo para no comer algún alimento. La excepción a esto son las personas con acné, el cual puede empeorar si llevamos una dieta rica en alimentos de carga glucémica elevada como dulces, harinas refinadas o pan blanco, así como los lácteos.

Y en función de la edad, ¿qué cuidados específicos hay que tener?

Además de lo que ya he dicho, durante la infancia es muy importante la protección solar, ya que el daño solar se acumula durante estos años y puede permanecer durante toda la vida, aumentando el riesgo de desarrollar melanoma. En cuanto a la higiene hay que elegir productos que tengan poco o nada de alcohol y perfumes. En la adolescencia, donde suelen aparecer granitos o acné, se puede apoyar el tratamiento de crema o pastillas prescrito por un dermatólogo con una buena alimentación, con poca carga glucémica y pocos lácteos.

Si te encuentras en la edad de las arrugas finas y las manchas, además de un buen fotoprotector, puedes usar cremas con retinoides, vitamina C o hidroáxidos. Pero si tus arrugas son más marcadas las cremas no serán suficiente, y tendrás que optar por técnicas como el bótox o el ácido hialurónico.

Los dermatólogos siempre recomendamos aplicar la protección solar máxima (FPS 50+) a lo largo de todo el año

En cuanto a las pieles de los mayores, esta es especialmente fina, por lo que es fácil que aparezcan hematomas con el mínimo golpe. También suele estar más seca, lo que puede causar picor, por lo que no debe faltar una crema hidratante a diario. Por último, hay que saber que durante el embarazo la piel presenta cambios y puede aparecer más pigmentación en algunas zonas del cuerpo o en la cara, llamadas melasma, que puedes evitar protegiéndote bien del sol.

¿Son realmente eficaces los productos antiarrugas o antimanchas? ¿Qué ingredientes deben incluir en la etiqueta para saber que lo son, y cuáles se deben evitar?

El mejor producto antiarrugas es el protector solar frente a UVB, UVA, infrarrojos y luz visible, pues el sol es el principal causante del envejecimiento de la piel. Las cremas con retinoides, hidroxiácidos y vitamina C pueden ser un buen complemento, pues por diferentes mecanismos pueden aumentar la síntesis y la calidad del colágeno de la dermis y, asimismo, pueden igualar el tono de la piel.

Los activos que han demostrado cierto efecto antiarrugas son los retinoides, los hidroxiácidos y la vitamina C

El tratamiento de las manchas depende mucho del tipo concreto de pigmentación, pero sí existen algunos productos capaces de despigmentar la piel, y se pueden identificar porque en el etiquetado aparecen los retinoides –como el ácido retinoico, retinol o retinaldehído–, los hidroxiácidos –como el ácido glicólico y el ácido láctico o salicílico– y la vitamina C, como ácido ascórbico.

Cuidado de la piel

Los activos que han demostrado cierto efecto antiarrugas son los retinoides, los hidroxiácidos y la vitamina C. Pero lo más importante es que el fotoprotector es el mejor elemento para su prevención. La regulación europea hace que las cremas comercializadas sean seguras en nuestro entorno, por lo cual no hay motivo para evitar explícitamente ninguno de los componentes, salvo que seamos alérgicos a alguno.

La importancia de una buena protección solar para la piel

Como dices, la protección solar es clave todos los días del año, no solo en verano, pero… ¿En qué orden se debe aplicar en la piel con respecto a la crema hidratante, sérums y demás?

El orden correcto sería primero una buena limpieza, el uso de un producto hidratante y, tras él, la crema solar. Si se usa algún tipo de maquillaje debe ser a posteriori. Al igual que ocurre con la protección corporal en verano, la aplicación debe repetirse al cabo de unas horas, y si se está maquillado existen productos específicos para esto, en forma de brumas o polvos.

¿Es correcto utilizar una protección solar alta durante los primeros días de exposición al sol en verano, y después pasar a otra con un factor de protección inferior?

Por supuesto que no. Los dermatólogos siempre recomendamos aplicar la protección solar máxima (FPS 50+) a lo largo de todo el año. El sol, por medio de los rayos UV, provoca cáncer de piel, y no hay motivo para no utilizar el medio óptimo para protegernos de ello.

Un estudio reciente indicaba que algunos dermatólogos recomiendan aplicarse 2 mg de crema por cm2 del cuerpo para que la piel esté totalmente protegida. ¿Cómo podemos medir bien la cantidad de crema solar que nos echamos?

Se considera que esa cantidad citada en el estudio es la que permite que obtengamos la protección que indica la etiqueta del fotoprotector que estemos utilizando. Esta medida puede calcularse mediante cucharillas de café:

  • Cara y cuello: ½ cucharada de café.
  • Brazos: ½ cucharada de café por brazo.
  • Piernas: 1 cucharada de café por pierna.
  • Pecho: 1 cucharada de café.
  • Espalda: 1 cucharada de café.

La aplicación se tendrá que repetir aproximadamente cada dos horas, o tras episodios de mucha sudoración o tras darse un baño.

Existe una creencia popular que dice que los factores de protección solar indican el tiempo tras el cual se debe repetir la aplicación. ¿Es esto así? ¿Evita que te broncees?

El factor de protector solar indica cuantas veces más resiste la piel antes de quemarse con la crema de protección, a igualdad de intensidad del sol, frente a la piel sin crema. No es una medida de tiempo. La crema solar no evita que te broncees, pues el FPS mide la capacidad de protección ante el UVB, y no el UVA, que es el que nos broncea; aun así, si lo que se desea es una piel bronceada el maquillaje y los productos autobronceadores son recursos excelentes para conseguirlo sin dañar la piel, pues una piel bronceada es consecuencia del contacto con algún UV, que indica que la epidermis ha sufrido.

Otra duda habitual al respecto, ¿puede el maquillaje propiciar la aparición de manchas?

No. La exposición en general, sin protección solar, hace que sea más fácil la aparición de manchas, mientras que el maquillaje incluso puede proveernos de una protección extra.

En el libro dices que no es sensato tomar el sol para obtener vitamina D…

La vitamina D es fundamental para la vida, concretamente para que nuestro cuerpo pueda absorber el calcio de los alimentos. La obtenemos por la dieta, ingiriendo pescados como el salmón o las sardinas, leche, cereales o yogures, y mediante la síntesis en nuestra piel, provocada por la radiación UVB. Esa radiación UVB es exactamente la misma que causa el cáncer de piel.

No son raros los casos en los que los médicos recomiendan a sus pacientes ponerse al sol sin protección para obtener esta vitamina, sin embargo, los dermatólogos aconsejamos todo lo contrario. Tiene más sentido protegerse del sol y, en el caso de que alguien tenga la vitamina D baja, tomarla en suplementos orales.

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