Ejercicios cognitivos pueden mejorar la habilidad matemática en niños

Un estudio con más de 17.000 niños de entre 6 y 8 años muestra que el entrenamiento cognitivo, concretamente del razonamiento y de la memoria, ayuda a aumentar significativamente las habilidades matemáticas de los pequeños.
Escrito por: Eva Salabert

21/05/2021

Ejercicios para mejorar en matemáticas

Los niños que realizan trabajo de memoria visual y tareas de razonamiento mejoran sus habilidades matemáticas más que aquellos que se centran en ejercicios de rotación espacial, según muestra un amplio estudio llevado a cabo por científicos del Instituto Karolinska en Suecia, y que se ha publicado en Nature Human Behaviour. Estos hallazgos respaldan la idea de que entrenar la cognición espacial puede mejorar el desempeño académico y, en el caso de las matemáticas, el tipo de formación.

“En este gran estudio randomizado hemos encontrado que cuando se trata de la mejora del aprendizaje de matemáticas en niños pequeños el tipo de entrenamiento cognitivo que se utilice desempeña un papel clave”, ha asegurado Torkel Klingberg, profesor en el Departamento de Neurociencia del Instituto Karolinska. Que añade que constituye un importante hallazgo porque proporciona robustas evidencias de que el entrenamiento cognitivo transfiere una habilidad que es diferente de la que practicabas”.

El entrenamiento del razonamiento y la memoria superaron significativamente al entrenamiento de rotación cuando se trataba de mejorar la capacidad matemática

En el estudio participaron 17.648 escolares de entre seis y ocho años, que completaron entrenamiento cognitivo a través de una app durante entre 20 y 33 minutos diarios a lo largo de siete semanas. En la primera semana a los niños se les proporcionaron ejercicio idénticos, y después se les dividió en grupos para someterles a cinco diferentes planes de entrenamiento.

En todos los grupos los pequeños pasaron alrededor de la mitad del tiempo realizando tareas matemáticas con líneas numéricas. El resto del tiempo se asignó aleatoriamente a entrenamiento cognitivo en diferentes proporciones en forma de tareas de rotación (rotación mental 2D y rompecabezas), trabajo de memoria visual, o razonamiento no verbal. El rendimiento matemático de los niños se probó al inicio y en la quinta y séptima semanas.

Entrenar razonamiento y memoria mejora la habilidad matemática

Los investigadores encontraron que todos los grupos mejoraron en su rendimiento matemático, pero que el entrenamiento de razonamiento tuvo el impacto más positivo, seguido por trabajar la memoria. Ambos, el razonamiento y el entrenamiento de la memoria superaron significativamente al entrenamiento de rotación cuando se trataba de mejorar la capacidad matemática. También observaron que los beneficios del entrenamiento cognitivo pueden diferir el triple entre individuos, lo que podría explicar las diferencias en los resultados de algunos estudios previos, ya que las características individuales de los participantes en el trabajo tienden a influir en los resultados.

Los investigadores advierten que hay ciertas limitaciones en su estudio, incluyendo la falta de un grupo de control pasivo que permitiera hacer una estimación de la magnitud absoluta del efecto observado. Además, el trabajo no incluyó a ningún grupo de estudiantes que únicamente hubieran recibido entrenamiento matemático.

Ejemplos de tareas que mejoran la habilidad matemática de los niños

Los pequeños que participaron en el estudio se sometieron a este tipo de tareas para comprobar el impacto que tenían los diferentes entrenamientos cognitivos:

  • Tarea de línea numérica: en ella la persona debía identificar la posición correcta de un número en una línea vinculada a un punto de inicio y de final. La dificultad se suele controlar eliminando pistas espaciales, por ejemplo marcas en la línea numérica, y aumenta al incluir problemas matemáticos como sumas, restas y divisiones.
  • Tarea de trabajo de la memoria visual: se pide a la persona que recuerde objetos visuales. En el estudio, los niños reproducían una secuencia de puntos en una cuadrícula tocando la pantalla. La dificultad aumentaba cuando se añadían más ítems.
  • Tarea de razonamiento no verbal: en ella se pide a una persona que complete secuencias de patrones espaciales. En el estudio, a los niños se les pidió que eligieran la imagen correcta para rellenar un espacio en blanco basándose en secuencias anteriores. La dificultad se incrementaba añadiendo nuevas dimensiones como colores, formas y puntos.
  • Tarea de rotación: se pide al individuo que se imagine qué apariencia tendría el objeto si rotara. A los niños se les encargó rotar un objeto en 2D para que se ajustara varios ángulos; la dificultad se controlaba incrementando el ángulo de rotación o la complejidad del objeto al ser rotado.

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