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Vivir cerca de espacios azules mejora la salud mental y el bienestar

Las personas que viven cerca de fuentes, ríos, lagos o mares, ven mejorada su salud mental y su bienestar general, además de hacer más ejercicio que los que no tienen zonas con agua cerca, según un estudio de ISGlobal.
Pareja disfrutando de ejercicio cerca de espacios azules

Las personas que viven cerca de espacios con agua tienden a hacer más ejercicio.

11 de Octubre de 2017

Las zonas donde vivimos pueden determinar muchas de nuestras acciones, e incluso mejorar o empeorar nuestra salud física y mental. Un grupo de investigadores del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) ha llevado a cabo un estudio en el que se pretende conocer cómo afectan los espacios azules al aire libre –como lagos, ríos, mares, o fuentes– al bienestar general de las personas que viven cerca de ellos.

La investigación, que ha sido publicada en la revista International Journal of Hygiene and Enviromental Health, se realizó basándose en otros 35 estudios cuantitativos que relacionaban los espacios azules abiertos con la salud. Las conclusiones obtenidas del análisis indican que las personas que residen cerca de estas zonas con agua sufren menos estrés y disfrutan de un mejor bienestar mental que los que no tienen acceso a ellas.

Vivir cerca de espacios azules ayuda a reducir el estrés y favorece la práctica de ejercicio físico

Más actividad física al vivir en espacios azules

Otro de los descubrimientos de esta investigación fue que estar cerca de espacios azules fomenta la realización de ejercicio físico, es decir, que las personas que vivían cerca del agua hacían más deporte que el resto de la población que no tenía un entorno así cercano a su hogar, por lo que los autores instan a que se fomenten y se recuperen este tipo de zonas al aire libre para que mejore la salud general de los ciudadanos.

Aunque con menos consistencia, se ha observado que también tiene efectos beneficiosos para la salud cardiovascular, y sobre el descenso de los casos de obesidad. Sin embargo, los investigadores advierten de que esta evidencia se encuentra en pocos de los estudios analizados y que hay mucha heterogeneidad en los resultados, por lo que no se puede sacar una conclusión precipitada.

De los 35 trabajos estudiados, solo cuatro se hicieron en zonas en vías de desarrollo, por lo que el resto analizaban la situación en países de rentas altas. Mark Nieuwenhuijsen y Mireia Gascón, dos de los autores, afirman que los resultados son alentadores, pero que la mayoría de las investigaciones están realizadas en los últimos cinco años y las metodologías utilizadas en ellos son muy dispares, por lo que hay que seguir realizando más estudios al respecto.

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