Extractos de té verde mejoran el desarrollo facial en niños con Down

Los extractos de té verde pueden disminuir la dismorfología facial en los niños con síndrome de Down si se administran en los tres primeros años de vida, cuando las estructuras de la cara y el cráneo crecen más rápidamente.
Escrito por: Eva Salabert

05/03/2021

Té verde: ventaja en niños con Down

El síndrome de Down se produce a causa de una alteración genética que consiste en la presencia de una tercera copia del cromosoma 21 (trisomía 21) que provoca una sobreexpresión de los genes de este cromosoma y tiene como consecuencia diversas discapacidades físicas e intelectuales. Uno de los genes afectados, denominado DYRK1A, interviene en la alteración del desarrollo cerebral y óseo de las personas con este síndrome, y un compuesto del té verde –la epigalocatequina-3-galato, o EGCG– inhibe la acción de este gen, y en algunas investigaciones, como una publicada en The Lancet en 2016, se comprobó que el EGCG podría mejorar la capacidad cognitiva de niños y jóvenes con Down.

Ahora, un nuevo estudio ha encontrado evidencias de que los extractos del té verde pueden aportar ciertos beneficios a las personas con este síndrome. La investigación, que ha sido liderada por científicos belgas y españoles y se ha publicado en Scientific Reports, ha revelado que el consumo de estos extractos puede disminuir la dismorfología facial en niños con síndrome de Down si los toman durante sus primeros tres años de vida.

Estudio en dos fases: en ratones, y en niños con síndrome de Down

El estudio se llevó a cabo en dos fases. En la fase experimental los investigadores evaluaron los efectos de administrar diferentes dosis de los suplementos de EGCG en modelos animales del síndrome (ratones), el tratamiento se inició durante el desarrollo de las crías en el útero añadiendo extractos de té verde en el agua en dosis bajas o altas. La segunda parte consistió en un estudio observacional en el que participaron niños y niñas con Down y un grupo de control formado por niños sin el síndrome.

“Después de la suplementación con té verde la dismorfología facial disminuye, y los niños y las niñas con o sin síndrome de Down se parecen más”

Se constataron los efectos positivos del extracto a dosis bajas en los ratones, pero también se observó que la ingesta de dosis elevadas podría alterar el desarrollo facial y óseo en estos animales. Por lo que será necesario realizar más estudios para conocer todos los posibles efectos de los extractos de té verde, que solo deben consumirse con la supervisión de un médico.

Greetje Vande Velde, investigadora de la Universidad Católica de Lovaina y coautora del trabajo ha explicado que “el tratamiento con dosis bajas tuvo un efecto positivo en ratones que son modelo de síndrome de Down”, y que “el 60% de estos ratones presentó unas características faciales similares a las del grupo control”. Sin embargo, “el tratamiento con dosis elevadas aportó resultados muy heterogéneos. Incluso en algunos casos llegó a alterar el desarrollo facial, por lo que causó una dismorfología adicional. Eso se produjo en todos los ratones, independientemente de ser modelos de síndrome de Down o no”.

La fase observacional de la investigación tuvo lugar en España, aunque en ella también participaron personas procedentes de América del Norte. En total hubo 287 participantes (niños y adolescentes de entre 0 y 18 años, entre lo que se incluían niños y niñas con síndrome de Down que ingirieron (n=13), o no (n=63), un suplemento de EGCG en condiciones de autoconsumo y sin seguir un protocolo prescrito.

Beneficios de los extractos de té verde en niños pequeños

Neus Martínez-Abadías, profesora de la Facultad de Biología y coautora principal del estudio, ha indicado que se tomaron fotografías de todos los participantes “desde varios ángulos para crear un modelo 3D de sus caras”, y “para comparar los rasgos faciales de los participantes, se utilizaron 21 marcadores antropométricos y el análisis de distancias faciales. En el grupo de menor edad –entre 0 y 3 años– observamos que cuando comparábamos niños con síndrome de Down que no habían recibido tratamiento con niños que no padecen esta trisomía, el 57% de las distancias de la cara eran significativamente distintas. Cuando en la comparación consideramos los niños que sí habían recibido tratamiento con GCG, esa diferencia fue mucho menor, solo del 25%. Así pues, observamos que después de la suplementación con té verde, la dismorfología facial disminuye y los niños y las niñas con o sin síndrome de Down se parecen más”.

“Los suplementos de té verde solo afectan al desarrollo facial cuando se administran en las primeras etapas de la vida, momento en que las estructuras de la cara y del cráneo crecen más rápidamente"

Sin embargo, en el caso de los adolescentes, Neus Martínez-Abadías afima que no detectaron “un efecto similar” y que “incluso cuando habían ingerido extractos de té verde, la diferencia en los rasgos faciales se mantenía alrededor del 50% si los comparábamos con el grupo control. Estas conclusiones sugieren que los suplementos de té verde solo afectan al desarrollo facial cuando se administran en las primeras etapas de la vida, momento en que las estructuras de la cara y del cráneo crecen más rápidamente”.

Además, aunque los hallazgos demuestran los potenciales efectos beneficiosos de administrar EGCG en dosis bajas sobre el desarrollo facial de los afectados por el síndrome de Down, también se ha constatado que en dosis elevadas pueden tener un impacto impredecible en los ratones. Por ello, Martínez-Abadías concluye que “hay que impulsar nuevas investigaciones en humanos para determinar la dosis óptima que a cada edad maximice los beneficios potenciales”.

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