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La dieta mediterránea previene la diabetes en las embarazadas obesas

Las mujeres que antes de quedarse embarazadas tienen hipertensión u obesidad pueden reducir un 35% el riesgo de desarrollar diabetes gestacional, y ganar menos peso, si siguen una dieta mediterránea.
Escrito por: Caridad Ruiz

29/07/2019

Dieta mediterránea en la embarazada para prevenir la diabetes

Una dieta mediterránea que incluya frutos secos, frutas frescas, cereales integrales y aceite de oliva virgen extra ayuda a controlar el aumento de peso durante el embarazo, y disminuye el riesgo de desarrollar diabetes gestacional, lo que podría resultar especialmente beneficioso para cuidar la salud de las mujeres que sufren obesidad, hipertensión o niveles elevados de colesterol y triglicéridos antes de quedarse embarazadas.

Un estudio de la Universidad Queen Mary de Londres y la Universidad de Warwick en Coventry (ReinoUnido), publicado en la revista PLOS Medicine, señala que las mujeres que siguen esas recomendaciones dietéticas tienen un 35% menos riesgo de desarrollar diabetes y engordan 1,25 kg menos en comparación con las embarazadas que no siguen ese tipo de alimentación.

Las embarazadas que siguieron la dieta mediterránea también manifestaron encontrarse mejor y menos hinchadas

Según los autores del trabajo, es la primera investigación que muestra que las embarazadas con complicaciones previas a la gestación pueden beneficiarse de la dieta mediterránea, al menos para reducir las posibilidades de desarrollar diabetes gestacional y para engordar menos, aunque no les libre de otras complicaciones.

La dieta mediterránea ayuda a mujeres con riesgos previos al embarazo

El estudio se realizó gracias a la participación de 1252 mujeres procedentes de cinco maternidades del Reino Unido –cuatro de Londres y una en Birmingham– con factores de riesgo metabólico como hipertensión y diabetes. Se las dividió en dos grupos al azar para seguir o bien una dieta mediterránea, o bien su dieta habitual.

La primera incluía un alto consumo (30 g al día) de frutos secos (nueces, avellanas y almendras), aceite de oliva virgen (0,5 l a la semana), legumbres, frutas, verduras y cereales integrales; un consumo de moderado a alto de pescado, y de moderado a bajo de carne de aves y lácteos, y una baja ingesta de carnes rojas y procesadas. También, debían evitar las bebidas azucaradas, los alimentos industriales muy procesados y los muy ricos en grasa animal. Además, recibieron asesoramiento dietético individualizado en las semanas 18, 20 y 28 de gestación.

El resultado fue que manifestaron encontrarse mejor y con menos hinchazón o edemas, y redujeron su riesgo de diabetes gestacional y el aumento de peso, aunque la dieta no tuvo efectos sobre molestias como las náuseas o los vómitos, ni sobre otras complicaciones graves del embarazo como la preeclampsia (tensión arterial alta en el embarazo), o en el feto, como bajo peso al nacer.

En Reino Unido, una de cada cuatro mujeres presenta obesidad, hipertensión o niveles elevados de lípidos (colesterol y triglicéridos) en sangre, antes del embarazo, y a consecuencia de ello tienen más riesgo de sufrir diabetes gestacional y preeclampsia, que a su vez aumentan el riesgo de diabetes y complicaciones cardiovasculares en el feto y en la madre. Por ello, los investigadores aconsejan que las mujeres que por sus características tengan riesgo de diabetes gestacional desde el comienzo de su embarazo sigan una dieta que incluya los alimentos mencionados, y disminuyan la ingesta de grasas animales y azúcar.

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