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Las adolescentes que están a dieta tienen más riesgo de fumar y beber

Las adolescentes que hacen dieta para perder peso tienen más riesgo de conductas que perjudican la salud, como consumir tabaco o alcohol en grandes cantidades, o saltarse el desayuno a diario, según revela un estudio.
Escrito por: Natalia Castejón

06/06/2018

Adolescentes a dieta bebiendo alcohol

La adolescencia suelen estar más insatisfechos con su cuerpo, lo que les lleva a hacer dieta.

La televisión, las revistas y, sobre todo, las redes sociales, pueden dar una imagen de belleza idealizada que muchas jóvenes intentan conseguir por cualquier medio. Prueba de ello es el creciente número de adolescentes que hacen dieta, lo que podría incrementar el riesgo de que consuman sustancias como el tabaco o el alcohol y prescindan del desayuno en su alimentación diaria, con las consecuencias negativas para la salud que ello conlleva.

Estas son las conclusiones de una investigación llevada a cabo por la Universidad de Waterloo (Canadá) y publicada en el Canadian Journal of Public Health, que analizó a 3.386 chicas adolescentes de las escuelas secundarias de la provincia de Ontario durante dos años. Del total de participantes, el 70% declaró haber hecho algún tipo de dieta en los últimos tres años.

Las chicas jóvenes que seguían una dieta presentaron 1,6 veces más riesgo de fumar y 1,5 veces más posibilidades de beber alcohol

Los resultados del estudio indicaron que aquellas que seguían una dieta tenían 1,6 veces más riesgo de fumar y de saltarse el desayuno, y 1,5 veces más probabilidades de abusar del consumo de tabaco y de darse atracones de alcohol, en comparación con las chicas que no seguían ningún régimen para adelgazar.

Los buenos hábitos, mejor indicativo de salud que el peso

Amanda Raffoul, una de las autoras del estudio, ha subrayado que sus hallazgos han puesto de manifiesto que estos comportamientos proclives al consumo de alcohol o tabaco y saltarse el desayuno están relacionados con factores subyacentes, como percibir que se tiene una mala imagen corporal.

En opinión de esta experta, la pérdida de peso no es algo que se deba potenciar necesariamente en este sector de la población porque podría resultar más perjudicial que beneficiosa a estas edades, y tanto ella como Sharon Kirkpatrick, otra de las investigadoras, han instado a centrarse en unos buenos hábitos generales en vez de tener en cuenta únicamente el peso cómo indicador de salud; de esta manera, podrían evitarse muchos casos de tabaquismo y alcoholismo, además de reducir la prevalencia de trastornos alimentarios como la bulimia, la drunkorexia o la anorexia.

Los adolescentes obesos disfrutan menos de la comida

Los adolescentes que tienen obesidad o que siguen una dieta –aunque sea de manera puntual–, disfrutan menos de la comida que los jóvenes sanos o que no siguen ningún régimen. Así lo ha expuesto un estudio de la Universidad de Granada publicado en la revista Food Quality and Preference, que analizó las reacciones de 552 estudiantes, de entre 11 y 17 años, frente a imágenes de alimentos dulces, como chuches, helados o crepes de chocolate.

En ellos se observó que los que padecían obesidad, tenían alguna restricción alimentaria –como saltarse el desayuno, comer con una frecuencia menor, o hacer dietas sin la supervisión de un profesional–, o tenían conductas contrarias a una buena salud, tales como fumar o no dormir bien, apreciaban y disfrutaban menos de los alimentos que ingerían.

Laura Miccoli, una de las autoras del estudio, ha explicado que la adolescencia suele estar asociada a una mayor insatisfacción con la imagen corporal, y que esta etapa de la vida es clave para desarrollar conductas alimentarias de riesgo. Por ello, ha recomendado que se fomente la capacidad de disfrutar de la comida a estas edades para que esto se convierta en una herramienta para conseguir que los jóvenes lleven una alimentación sana.

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