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Tomar omega 3 en el embarazo mejora la flora intestinal del bebé

Una mayor ingesta de grasas omega 3 durante el embarazo y la lactancia podría favorecer el crecimiento de bacterias beneficiosas en el intestino del bebé y contribuir a que mantenga un peso saludable.
Escrito por: Eva Salabert

11/07/2018

Mujer embarazada tomando omega 3

La microbiota del bebé se puede ver afectada por el consumo de omega 3 de la madre durante la gestación.

La alimentación durante el embarazo es importante para la salud de la madre y el feto pero, además, el tipo de alimentos que incluye la dieta de la embarazada también puede afectar a la composición de la flora intestinal de los descendientes, y un nuevo estudio que se acaba de publicar en Microbiome, ha revelado que el consumo de omega 3 durante la gestación puede contribuir a mejorar la microbiota del bebé.

Los autores del estudio, investigadores del Hospital General de Massachusetts (EE.UU.) y del University College Cork (Irlanda), han descubierto que un adecuado equilibrio entre el consumo de grasas omega 6 y omega 3, con una mayor ingesta de las segundas, tanto durante el embarazo, como durante la lactancia, puede contribuir a que los hijos mantengan un peso saludable, así como favorecer el crecimiento de bacterias beneficiosas en su intestino y que sus órganos digestivos estén más sanos.

La investigación se realizó con ratones transgénicos que habían sido modificados para producir grasas omega 3 de forma natural –a diferencia de otros mamíferos como los seres humanos que necesitamos obtener estas grasas de los alimentos–, a los que compararon con otros ratones que no podían producirlas. A todos los animales se les administró la misma dieta, y únicamente se diferenciaban por los niveles de omega 3 en el tejido corporal.

Las crías que descendían o habían sido amamantadas por hembras con mayores niveles de grasas omega 3 tenían una microbiota intestinal más saludable

Se observó que los órganos de los descendientes de las hembras que tenían más grasas omega 6 en el cuerpo durante el embarazo o la lactancia eran más permeables, es decir, que la barrera de las células intestinales era más porosa –lo que conllevó el incremento de una sustancia química inflamatoria denominada proteína de unión a lipolisacáridos–, y que además presentaban una mayor cantidad de bacterias menos saludables en el intestino.

Las grasas omega 3 pueden ayudar a prevenir la obesidad

Por el contrario, las crías que descendían o habían sido amamantadas por hembras con mayores niveles de grasas omega 3 en su organismo tenían una microbiota intestinal y un intestino más sano. Además, se comprobó que la presencia de las grasas beneficiosas en la leche materna tenía un efecto incluso mayor sobre las crías, de forma que las que fueron amamantadas por las ratonas transgénicas tenían una ratio significativamente menor de grasas omega 6/omega 3 que las alimentadas por hembras normales.

Respecto al peso de las crías, era similar cuando fueron destetados, pero tras tres meses siguiendo una dieta alta en grasas, los ratones macho alimentados por las hembras que no habían sido modificadas genéticamente engordaron más que aquellos que, pese a ser descendientes de estas, habían sido amamantados por las que tenían más omega 3 en el organismo. Esta diferencia en la ganancia de peso no se apreció en el caso de las crías hembra.

Como ha explicado Jing X. Kang, profesor asociado de Medicina en la Harvard Medical School, y uno de los autores del estudio, sus hallazgos sugieren que un mayor consumo de grasas omega 3 (que contienen alimentos como el pescado azul, algunas semillas, o las nueces), y menor de omega 6, durante el embarazo y la lactancia, puede ser beneficioso para la flora intestinal de los hijos y ayudar a prevenir la obesidad infantil, por lo que es necesario realizar nuevos estudios con el objetivo de intervenir sobre esta microbiota, cuya composición se sabe que puede tener un gran impacto sobre la obesidad.

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