Si todavía te queda la duda cuando estás en la cola de la pescadería… toma nota. Estas son las características y diferencias básicas entre los pescados azules y los blancos, sus beneficios y por qué debes incluir ambos en tu dieta:

Pescados azules: características y cómo identificarlos

Los pescados azules  suelen ser aquellos que viven en aguas superficiales o a media profundidad, lejos de la costa. Los depósitos de grasa se distribuyen por todo el cuerpo y su contenido varía en función de la cantidad de agua que presentan estos pescados, la época y la especie. Normalmente el contenido de grasa en un pescado azul varía entre el 5 y el 25%, así: la sardina y el atún  tienen entre un 5-10%; el arenque ahumado, las anchoas, la caballa o el salmón  de un 10 a un 20%, y la anguila un 25%. 

Aunque su contenido en grasa es elevado, estas suelen ser insaturadas. También destaca especialmente su contenido en ácidos grasos omega 3, con diversos beneficios para el organismo.

¿Por qué se llaman pescados azules?

Se llaman pescados azules porque al vivir en aguas muy frías y superficiales, el color de su piel adquiere un tono azulado. Estas especies necesitan acumular más grasas para utilizar mayor energía en su desarrollo y metabolismo, ya sea para las migraciones que realizan en su ciclo vital o porque son más activos que los blancos y requieren nadar con mayor potencia por sus hábitats.

Son ricos en ácidos grasos, siendo el omega 3 el que ayuda a controlar los niveles de colesterol LDL. Su consumo ayuda a prevenir riesgos cardiovasculares en personas de alto riesgo y problemas de circulación. Además, el pescado azul aporta proteínas de calidad y diversos minerales (yodo, fósforo, magnesio, calcio –en las espinas– y también hierro. Eso sí, algunas especies, así como los que se venden en conserva, ahumados o salazón pueden contener demasiado sodio, por lo que conviene moderar su consumo, incluso evitarlo si se padece gota.

Para que los identifiques de un modo más sencillo, fíjate en su cola, los azules la tienen en forma de flecha.

Algunos de los pescados azules que encontrarás en el mercado son: sardina, salmonete, atún, salmón, trucha, bonito, pez espada, rodaballo, caballa, anchoa o boquerón, palometa, anguila, arenque, carpa, jurel, angula, cazón, chicharro, lamprea.

Diferencias entre pescados azules y blancos

Pescados blancos: características y cómo identificarlos

Los pescados blancos contienen muy poca grasa (menos de un 5%) y este contenido en grasas varía menos entre especies y épocas del año que en el caso de los pescados azules. Esta grasa, a diferencia de los azules, la acumulan en torno al hígado. Su proporción es mucho menor porque suelen ser especies que habitan en los fondos marinos, y por lo general obtienen su alimento sin necesidad de grandes desplazamientos, por lo que son más sedentarios.

Todo esto hace que, en algunos casos, los pescados blancos sean más digestivos y tengan menos calorías por ración que los azules. Los blancos son pescados protéicos, ricos en sales minerales y gelatinas, con pocas calorías, y con gran aporte de vitaminas del grupo B, especialmente B12. Algunos de ellos aportan yodo, importante para alteraciones de la tiroides. Cocinados al vapor, al horno o bien asados son de ayuda para controlar los niveles de colesterol y prevenir enfermedades del corazón. Si bien, hay que tener en cuenta que absorben más aceite si los fríes.

Para diferenciarlos, mira su cola, su borde será recto o redondeado en la parte superior.

Si quieres comer pescado blanco, elige entre: gallo, lenguado, merluza, bacalao, cabracho, pescadilla, rape, congrio, rodaballo, faneca.

Creado: 10 de diciembre de 2010

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