Hallan cómo rejuvenecer las células madre de la médula ósea

Las células madre de la médula ósea van envejeciendo con la edad, lo que hace que los huesos se vuelvan más débiles y se rompan o desarrollen osteoporosis. Un estudio ha descubierto la manera de frenar ese declive.
Escrito por: Natalia Castejón

15/09/2021

Hallan clave para evitar fracturas óseas

Con el paso de los años las células madre que se encuentran en la médula ósea van envejeciendo, debilitando con ello la estructura ósea, que se vuelve más frágil y con mayor riesgo de acabar sufriendo fracturas o desarrollando otros problemas óseos, como la osteoporosis. Un estudio de un grupo de investigadores del Instituto Max Planck de Biología del Envejecimiento y el Grupo de Excelencia CECAD para la Investigación del Envejecimiento en la Universidad de Colonia (Alemania) ha demostrado que este proceso podría deberse a una función reducida de las células madre provocaba por cambios en su epigenoma y parecen haber encontrado la manera de revertirlo.

Gracias al acetato de sodio, el epigenoma rejuveneció, mejoró la actividad de las células madre y condujo a una mayor producción de células óseas

La epigenética podría estar detrás del envejecimiento, pues es la que se encarga de analizar los cambios que se producen en la información genética y en los cromosomas que no pueden alterar la secuencia de los genes en sí mismos, pero que sí pueden interferir en su actividad. Para descubrirlo, los investigadores han estudiado el epigenoma de células madre mesenquimales, es decir, las que se encuentran en la médula ósea y generan células como cartílago, hueso o células grasas.

“Queríamos saber por qué estas células madre producen menos material para el desarrollo y mantenimiento de los huesos a medida que envejecemos, lo que hace que se acumule más y más grasa en la médula ósea. Para ello, comparamos el epigenoma de las células madre de jóvenes y adultos ratones. Pudimos ver que el epigenoma cambia significativamente con la edad. Los genes que son importantes para la producción ósea se ven particularmente afectados”, explica Andromachi Pouikli, primer investigador del estudio.

Acetato de sodio para revertir en envejecimiento

Después de este paso, los autores empezaron a analizar cómo podrían revertir ese envejecimiento, y trataron células madre aisladas de la médula ósea de ratones con una solución nutritiva que contenía acetato de sodio. Descubrieron que la célula es capaz de convertir el acetato en componentes básicos que las enzimas pueden unir a unas proteínas conocidas como histonas, con el fin de aumentar el acceso a los genes e incrementar así su actividad.

Los resultados, publicados en la revista Nature, fueron sorprendentes para los expertos, pues el epigenoma se rejuveneció, mejoró la actividad de las células madre y condujo a una mayor producción de células óseas. Esto podría ayudar a mantener unos huesos sanos y fuertes durante más tiempo.

“El acetato de sodio también está disponible como aditivo alimentario, pero no es recomendable usarlo en esta forma contra la osteoporosis, ya que nuestro efecto observado es muy específico para ciertas células”

Por otro lado, quisieron saber si esta variación en el epigenoma también podría ser el motivo por el que en la tercera edad hay más riesgo de fracturas óseas y osteoporosis en humanos, y para descubrirlo analizaron células madre mesenquimales humanas de pacientes que habían sido sometidos a una cirugía de cadera. Las células de pacientes mayores con osteoporosis mostraron los mismos cambios epigenéticos que se habían visto anteriormente en los roedores.

“El acetato de sodio también está disponible como aditivo alimentario, pero no es recomendable usarlo en esta forma contra la osteoporosis, ya que nuestro efecto observado es muy específico para ciertas células. Sin embargo, ya existen primeras experiencias con terapias con células madre para la osteoporosis. Un tratamiento de este tipo con acetato también podría funcionar en tal caso. No obstante, todavía tenemos que investigar con más detalle los efectos en todo el organismo para excluir posibles riesgos y efectos secundarios” aclara Peter Tessarz, director del estudio.

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