La audición es el último sentido que persiste al final de la vida

Comprueban que el cerebro de personas inconscientes y a punto de morir responde a estímulos auditivos de forma similar al cerebro de sujetos sanos, lo que apoya la teoría de que el oído es el último sentido que se pierde.
Escrito por: Eva Salabert

10/07/2020

La audición es el último sentido que persiste al final de la vida de una persona

La opinión generalizada es que la audición es el último sentido que se pierde en el momento de la muerte, y ahora investigadores de University of British Columbia (UBC) han obtenido evidencias que indican que algunas personas aún son capaces de oír mientras se encuentran en un estado de inconsciencia al final de sus vidas. El estudio, que se ha publicado en Scientific Reports, es el primero que estudia la audición en los humanos cuando están a punto de morir.

Los investigadores utilizaron electroencefalogramas (EEG), que miden la actividad eléctrica en el cerebro, para analizar datos recopilados de un grupo de participantes que actuaron como controles, de pacientes hospitalizados en el St John Hospice de Vancouver, donde estaban recibiendo cuidados paliativos, cuando aún estaban conscientes, y de estos mismos pacientes cuando dejaron de responder a los estímulos.

Un cerebro moribundo puede responder al sonido

Elizabeth Blundon, autora principal del estudio, ha explicado que en las últimas horas antes de que se produzca una muerte por causas naturales, muchas personas entran en un estado de insensibilidad, pero sus datos muestran que un cerebro moribundo puede responder al sonido, incluso en estado inconsciente, hasta las últimas horas de vida. Este nuevo conocimiento sobre la respuesta del cerebro al sonido puede ayudar a familiares y amigos a proporcionar consuelo a la persona en sus últimos momentos.

Un cerebro moribundo puede responder al sonido, incluso en estado inconsciente, hasta las últimas horas de vida

Los científicos presentaron a los participantes varios patrones de sonidos comunes y raros cuya frecuencia cambiaba. Cuando se producían los patrones de tonos raros ambos grupos respondieron dando señales preestablecidas. Los investigadores monitorearon las respuestas del cerebro a aquellos tonos usando los EEG y encontraron que algunos de los pacientes moribundos respondían de forma similar a como lo hacían los jóvenes y saludables sujetos del grupo de control –incluso cuando apenas les faltaban unas horas para morir.

Lawrence Ward, profesor del departamento de psicología de la UBC, ha declarado que fueron capaces de identificar procesos cognitivos específicos tanto de los participantes sanos como de los hospitalizados, y que tuvieron que examinar cuidadosamente los datos de los individuos del grupo de control para comprobar si cada uno de ellos mostró un tipo particular de respuesta cerebral, antes de estar seguros de que el cerebro de los pacientes inconscientes había reaccionado de modo similar.

Blundonn y Ward colaboraron con la Dra. Romayne Gallagher, médico de cuidados paliativos en el St. John Hospice jubilada, y solicitaron a los pacientes su consentimiento para realizar el experimento, en el que participaron 13 familias y las grabaciones del cerebro se obtuvieron de cinco pacientes cuando ya estaban inconscientes.

Decir adiós a los seres queridos

A lo largo de 30 años tratando a pacientes moribundos, la Dra. Gallagher había sido testigo de las reacciones positivas de las personas cuando les hablaban sus seres queridos en sus últimos momentos. Ella y sus colegas incluso se preguntaban con frecuencia si el oído era el último de los sentidos que se perdía, y se puso en contacto con Ward para comprobar si era posible probar su teoría.

Es un alivio tener la posibilidad de decir adiós y expresar amor al ser querido que va a fallecer

La investigación respalda el hecho de que las enfermeras y los médicos deben ser conscientes de que los sonidos de los seres queridos ayudan a las personas cuando están muriendo, afirma Gallagher, que añade que para ella esto aporta un especial significado a los últimos días y horas de vida y muestra que estar presente –en persona, o a través del teléfono– es algo muy valioso, y que es un alivio tener la posibilidad de decir adiós y expresar amor.

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